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miércoles, febrero 28, 2024

LA LIBERACIÓN FEMENINA EN EL MUNDO ISLÁMICO

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En la ciudad de Teherán, república de Irán, murió la joven Mahsa Amini, de 22 años, después de haber sido arrestada por la Policía Moral de Teherán. El arresto se produjo poque la joven no llevaba bien puesto el hiyab o velo islámico. Las protestas no se hicieron esperar, en el mismo Irán y también en muchas otras ciudades de varias latitudes, que ven en obligación que tienen las mujeres de ocultar su cuerpo y su rostro. Muchos de los manifestantes, dentro del mundo islámico, fueron jóvenes, que consideran una práctica obsoleta y que vulnera los derechos del ser humano, en este caso el de la mujer.

Recordaba entonces en el caso de Colombia a la altura del siglo XVIIII y XIX, cuando el único oficio que podía desempeñar la mujer, era el de profesora, siempre y cuando no fuera casada. Es decir, se asumía, desde luego, que el oficio más importante que tenía la mujer, era el oficio de la casa. Si la mujer, desempeñaba el oficio de profesora, debía vestirse de tal manera que la falda llegara hasta los tobillos, su vestido hasta el cuello y en lo posible desaparecer los senos. Decía mi abuela materna, que los senos constituían una atracción pecaminosa para el hombre y, por lo tanto, había que “desaparecerlos” y me explicaba cómo: “Con una faja elástica, se aplastaban”. Había prohibiciones para las profesoras, como, por ejemplo, no podía entrar en un establecimiento público sino en compañía de sus padres o de un hermano. En fin, las limitaciones eran bien grandes. 

Recordemos que islam y cristianismo nacen en el Medio Oriente y ambos coinciden en que los seres humanos tenemos como grandes enemigos: el demonio, el mundo y la carne. Y eso lo repetían las abuelas nuestras con gran frecuencia.

Recuerdo que las señoras procedentes de Antioquia, cuando se establecieron en San Antonio del Chamí, a partir de 1930, cuando llegaban las indígenas Chamí a su poblado, les echaban agua hirviendo para que “no fueran inmorales”. Como resultado de ello, las indígenas abandonaron la paruma y comenzaron a cubrirse los senos. Herencia de un pasado en donde el cuerpo, en efecto, era considerado como un enemigo, a tal punto que podría decirse que la mujer era considerada como “un demonio con un mundo de carne”. De esa manera se reafirmaba la necesidad de desaparecer el cuerpo, al igual que el islam.

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