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jueves, mayo 23, 2024

LA IMAGINACIÓN

Es tendencia

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(Por HÉCTOR TABARES VÁSQUEZ)

Es inmenso el poder y las capacidades asombrosas de una imaginación. Hasta el punto de rebasar fácilmente lo racional y lo lógico, incluso de llevar a una persona de sanas y edificantes costumbres, a optarse por los vericuetos de la maldad, las malas intenciones, y al margen de la exageración, allende el delito. Esto lo hace a uno aterrizar en las teorías de los escépticos y de quienes giran alrededor del pensamiento o lucubran acerca de los fenómenos sicológicos y la razón de lo emocional de los individuos, de aquellos estimándose ser una realidad la tenencia o posesión  de esa duplicidad de ideas, de la veracidad en el contenido de conciencias y de mentes dotadas de ambas dualidades y de la propensión a unas u otras, según el medio ambiente, el entorno, la formación y en particular, la existencia de unos valores firmes y sólidamente estructurados y construidos. Para no ir muy lejos y perdóneseme la expresión como dicen las señoras, en aquellos cuya profesión es la narrativa, en la prosa o en el cuento y la poesía, aparecen de bulto tales juicios y son consecuentes a lo mencionado en cuestión, en numerosos pasajes de las historias relatadas, de los incordios sometidos a la crítica, a la censura del lector. Desde luego, no todo requiere observarse bajo la lupa de la maledicencia o el negativismo, en cuanto a los anales y en el devenir del hombre y de los pueblos, han surgido los genios y las personalidades avasalladoras provistas de una grandilocuente habilidad en la creación, motivo y causa de su celebridad y de la superioridad demostrada en comparación a otros mortales ineficaces y pasivos. Relativo al tema no es posible echar de menos o de dejar de citar la versión del ciudadano de a pie, del mito citadino, en el caso de la evaluación de cierto  tipo de comportamientos y de actitudes del género humano, en el cometido de calificarlo o de señalarlo dentro de un conglomerado determinado y adjetivado, al realizar comentarios con o ausentes de fundamento o sustentáculo alguno, al emitir conceptos de la dimensión desmesurada, atrevida y osada del tamaño de un exabrupto, pero de todos modos susceptible de la consideración oportuna y adecuada. Es afirmarse de buenas a primeras, quien posa de sano, de honesto, de una definida y bien ganada fama, es cabalmente un inútil, próximo a la idiotez, sin la más mínima muestra de genialidad, de inteligencia o de talento en el camino de efectuar algo de valía. Contrario sensu, aquel, supuestamente caracterizado en singulares bondades y de un alto índice de brillantez, es precisamente la protagonista de audaces empresas, de ajustados emprendimientos y catalogado en su exacta magnitud de constituir una especie de bastión social. Obviamente, no es usual ni correcto generalizar, empero, en variados y puntuales sectores, no es de extrañarse una apreciación de esta entidad, procurándose la suficientemente prudencia y no incurrir en desatinos de naturaleza así.

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