Por Fabio Castaño Molina
Este domingo 27 de septiembre, cuando el mundo vuelva su mirada hacia una de las actividades económicas, sociales y culturales de mayor crecimiento, celebraremos el Día Mundial del Turismo. Pero más que una fecha para contabilizar viajeros, ocupaciones hoteleras o ingresos, debería ser una oportunidad para preguntarnos hacia dónde queremos llevar el turismo colombiano y, particularmente, hacia dónde queremos conducir el turismo del Paisaje Cultural Cafetero. El turismo siempre ha evolucionado de la mano de la innovación. Cambiaron las formas de viajar, de reservar un hotel, de comprar un tiquete, de promocionar un destino y hasta de escoger el restaurante donde queremos comer. Ahora estamos ante una nueva transformación: la inteligencia artificial. El Día Mundial del Turismo 2026 pone precisamente sobre la mesa esta revolución y la posibilidad de utilizar la inteligencia artificial para construir un turismo más inteligente, inclusivo y sostenible: tomar mejores decisiones, fortalecer las capacidades de quienes trabajan en el sector, mejorar la experiencia del visitante y hacer más eficiente la gestión de los destinos. El país viene atravesando un momento de crecimiento turístico importante. El Ministerio de Comercio, Industria y Turismo reportó en julio de 2026 más de 24 millones de visitantes no residentes durante el actual periodo de Gobierno y destacó al turismo como uno de los sectores dinámicos de la economía nacional. En ese mismo escenario, la innovación, la inteligencia artificial, la movilidad inteligente y el turismo regenerativo aparecieron como asuntos estratégicos para el futuro. El Paisaje Cultural Cafetero Colombiano, reconocido por la UNESCO como Patrimonio Mundial, tiene algo que ninguna inteligencia artificial puede fabricar: una identidad propia. Sus montañas, sus cafetales, sus pueblos, sus caminos, sus Willys, sus casas coloridas, sus tradiciones, su gastronomía, sus aves, sus termales y, sobre todo, la calidez de su gente, constituyen un patrimonio extraordinario. La tecnología no debe sustituir esa esencia. Debe ayudar a ponerla en valor. Después del duro golpe recibido por el terremoto del pasado 10 de agosto, el desafío es todavía mayor. La región necesita recuperar la confianza de los visitantes, reactivar hoteles, restaurantes, parques, agencias, transportadores, guías y pequeños emprendimientos y demostrarle al país y al mundo que el Eje Cafetero está de pie, está abierto, está vivo y está listo para recibir nuevamente a sus visitantes. En esa tarea, la inteligencia artificial puede convertirse en una poderosa aliada. Podemos utilizarla para conocer mejor al viajero, anticipar sus necesidades, diseñar experiencias personalizadas, traducir contenidos a diferentes idiomas, mejorar la promoción internacional, optimizar rutas, gestionar flujos de visitantes, analizar temporadas, fortalecer la seguridad turística y reducir impactos ambientales. Que el Día Mundial del Turismo 2026 no sea solamente una celebración. Que sea el punto de partida para reinventarnos.
