La hora decisiva de Colombia este domingo

Por:  Fabio Castaño Molina

Este domingo 21 de junio, Colombia vivirá una de las jornadas democráticas más trascendentales de su historia reciente. Millones de ciudadanos acudirán a las urnas para elegir el rumbo que tomará la nación durante los próximos años en medio de un ambiente político marcado por la confrontación, la polarización y una preocupante radicalización del debate público. La democracia exige diferencias, contraste de ideas y confrontación de propuestas. Sin embargo, cuando la discusión política abandona los argumentos para dar paso a los insultos, los agravios personales y las acusaciones permanentes, quienes terminan perdiendo son las instituciones y la confianza ciudadana. Durante esta campaña presidencial, los enfrentamientos entre Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella han evidenciado hasta qué punto el país se encuentra dividido por visiones ideológicas cada vez más distantes y, en muchos casos, irreconciliables. Colombia no puede permitirse repetir esos errores en un momento en que requiere más unidad, más sensatez y más capacidad para construir consensos que permitan enfrentar los enormes desafíos económicos, sociales y de seguridad que hoy preocupan a los ciudadanos. Por ello, resulta fundamental que cada elector acuda a las urnas con serenidad y responsabilidad. El voto no puede ser el resultado del miedo, del odio o de la presión ejercida desde sectores políticos o ideológicos. Debe ser una decisión consciente, basada en la reflexión sobre las propuestas, las capacidades y la visión de país que representa cada candidato. Preocupa, además, que el presidente Gustavo Petro, haya sido señalado por diversos sectores de participar activamente en el debate electoral respaldando posiciones afines al señor Cepeda. Más allá de los nombres que hoy disputan la Presidencia, lo que está en juego es el futuro de Colombia. Está en juego la fortaleza de nuestras instituciones, la independencia de los poderes públicos, la vigencia de las libertades individuales y la capacidad del país para avanzar en medio de las diferencias. Los violentos no pueden seguir coartando la libertad de los ciudadanos ni condicionando el ejercicio democrático mediante amenazas o presiones. Tampoco el autoritarismo puede seguir encontrando espacios para avanzar sobre las instituciones que nuestra Constitución Política consagró como pilares fundamentales del Estado de Derecho. Este domingo será la hora decisiva para Colombia. Cada voto representará una responsabilidad histórica y una oportunidad para reafirmar nuestro compromiso con la democracia. Independientemente del resultado, el país deberá despertar el lunes con la convicción de que ninguna diferencia política justifica la ruptura de la convivencia, el desconocimiento de las instituciones o la descalificación de quienes piensan distinto. El futuro de Colombia está en manos de todos. Participar, deliberar y votar con responsabilidad constituye el mejor aporte que cada ciudadano puede hacer para fortalecer la democracia y preservar las libertades que tanto esfuerzo le han costado a la Nación. Que la sensatez, el respeto y el compromiso con el país sean los verdaderos vencedores de esta jornada electoral.

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