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jueves, abril 25, 2024

LA HISTORIA SE REPITE.

Es tendencia

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Los primeros españoles que llegaron a nuestra tierra no eran pacíficos labriegos, ni astutos comerciantes, eran aventureros herederos de: Fenicios, Moros, Celtas, romanos Visigodos y Castellanos; eran carne y nervio de guerreros, de navegantes y de caballeros de capa y espada, todos ellos acompañados de curas y frailes, estos últimos portadores de la fe y embajadores del poder supremo del Papa, nada distinto se podía esperar de quienes a no conocían nada diferente a imponer lo suyo con la fuerza de la espada y el mosquete, ellos fueron los responsables del exterminio de pueblos enteros, unas veces por la guerra, otras por las enfermedades mortales que contagiaron a los nativos.

A esos inmigrantes que se mezclaron con quienes aquí moraban, les siguieron sus familias y otros que trajeron cosas buenas: animales y plantas que hoy hacen parte indispensable del buen vivir, nos dejaron un idioma que nos permite comunicarnos y aprender, pensadores y artistas, entregaron normas útiles y, al fin y al cabo, son también nuestros ancestros, basta mirar los genes para encontrar que somos mestizos con sangre heredada de esos primeros navegantes, pero también de amerindios, de negros y más recientemente de gente del Medio Oriente.

Pero regresemos a España y nuestra relación con la península es de larga data; la guerra civil española, cruel y destructora nos generó otra migración notable, llegaron a Colombia intelectuales, artistas y muchos más que escapaban del gobierno vencedor de esa guerra cuyas secuelas y heridas cicatrizaron pero no sanan, como nos muestra la actual situación política de un país dividido casi por mitades y enfrentado en una lucha que va desde la de los separatistas violentos hasta los gobiernos bajo una monarquía que sobrevive en una paradójica expresión democrática.

En los últimos tiempos la migración se ha revertido, son más los nuestros que emigran a la península que los españoles que optan por vivir en nuestra tierra, son miles quienes han decidido optar por una nacionalidad que les ofrecen con tal de demostrar que son herederos de los judíos que fueron expulsados cuando América se les atravesó en el mapa y muchos más quienes desempañan labores que otros no quieren y que logran el permiso de permanencia con el sudor y la laboriosidad que nos son comunes, aparte de los también migrantes quienes se dedican a actividades repudiables, quienes nos desacreditan y nos producen pena y vergüenza.

Pero mientras muchos de los nuestros aportan a la tierra que los recibe, con sorpresa nos hemos encontrado con una mezcla variopinta de españoles que están llegando  y crean empresas o intelectuales serios o simples turistas que han llegado a querer y hacerse querer, bienvenidos y gracias por lo bueno que nos aportan.

Pero también ha llegado un  puñado de políticos, de estrategas y de graciosos acompañantes a sueldo  que reciben la ciudadanía sin necesidad de demostrar nada distinto que su amistad con el gobierno, recordamos a abogados quienes cuestionados por sus prácticas, aquí son redactores de leyes y acusadores de oficio, otros reciben contratos y responsabilidades de gobierno como no se había registrado en el pasado, sin contar con quienes sostienen sus empresas con mediocres resultados allá, con las utilidades obtenidas acá.

Lo que estamos viviendo es una segunda conquista de América, esta vez sin mandobles ni pólvora, pero sin duda dejando un ahonda huella en nuestro devenir histórico.

Que bueno recibir una migración que trabaja, que labora, que enseña, y que maluco recibir a esos otros que viven del cuento. España es un parte de nuestra historia, una herencia que no podemos ignorar, un país poderoso y dividido que querámoslo que no seguirá siendo una realidad incuestionable.

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