El terremoto del pasado 10 de agosto, que golpeó con especial dureza a la zona cafetera, Chocó y Valle del Cauca, ha dejado una enorme huella de dolor, pérdidas materiales y familias que hoy necesitan más que nunca el respaldo de todos. En medio de esta emergencia hay que destacar la tarea titánica que viene adelantando la Sociedad de Mejoras de Pereira – ProRisaralda, en una alianza que ha demostrado que cuando las instituciones, los gremios, los empresarios y la sociedad civil trabajan con un mismo propósito, los resultados pueden ser extraordinarios. La articulación con la Red Pro de todo el país, la Gobernación de Risaralda, la Alcaldía de Pereira, la Cámara de Comercio de Pereira y el Comité Intergremial de Risaralda ha permitido construir una verdadera red de solidaridad alrededor de los damnificados. La primera prioridad ha sido atender las urgencias. Alimentos, medicamentos, elementos de aseo, ayudas básicas y albergues provisionales han llegado a muchas de las cerca de 70.000 familias afectadas en Risaralda.
Y aquí merece un reconocimiento especial la maravillosa red de solidaridad que se ha tejido alrededor de los centros de acopio liderados por ProRisaralda, particularmente en Expofuturo y el sector de La Rebeca, en Pereira. Desde allí se ha coordinado la recepción y clasificación de donaciones provenientes de diferentes regiones del país e incluso del exterior. Más de 3.000 personas se han movilizado alrededor de esta operación humanitaria.
La alianza con Global Shapers ha sido fundamental en esta extraordinaria movilización ciudadana, donde cada voluntario ha entendido que, frente a una tragedia de estas dimensiones, nadie puede permanecer indiferente. Pero la emergencia tiene diferentes tiempos y, por eso, también diferentes desafíos. La primera fase, la de atención inmediata, ha sido enfrentada con eficacia por los diferentes actores. Ahora viene una segunda etapa igualmente importante: la entrega de subsidios de arrendamiento y ayudas a las familias que perdieron sus viviendas, para garantizarles condiciones mínimas de dignidad mientras se define su futuro. Y después llegará el desafío mayor: la reconstrucción. Esta será, sin duda, la fase más compleja y prolongada.
No se trata simplemente de levantar nuevamente casas, edificios, escuelas, vías o infraestructura. Se trata de reconstruir proyectos de vida, recuperar comunidades y devolverles a miles de familias la tranquilidad y la esperanza. En esta tercera etapa, la Red Pro está llamada a desempeñar un papel esencial, bajo el liderazgo de Ana María Cuartas, quien ha entendido que una tarea de semejante magnitud requiere conocimiento, experiencia y capacidad de articulación. Su decisión de rodearse de expertos como Everardo Murillo y de varias de las personas que participaron en aquel histórico proceso de reconstrucción liderado por el FOREC, bajo la conducción del pereirano Luis Villegas, constituye una señal alentadora. Si algo ha demostrado la historia de Pereira y Risaralda es que aquí sabemos levantarnos. La reconstrucción no puede ser tarea exclusiva de un gobierno, de un gremio, de una organización o de un grupo de empresarios. La misión es de todos. Cada institución tiene un papel; cada empresario puede aportar; cada ciudadano puede ayudar; cada organización social puede sumar; y cada comunidad debe ser protagonista de su propia recuperación.
