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jueves, abril 25, 2024

La fe en los no preparados.

Es tendencia

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Creo que de los escasísimos gestos o momentos en que Gustavo Petro me generó un mediano optimismo, fue cuando, en la misma semana en que asumió la presidencia, publicó en su cuenta de X este mensaje: “Para todo ciudadano o ciudadana con título de doctor en Colombia o en el extranjero que quiera colaborar con la conducción del gobierno, abrimos este link para que se pueda inscribir”.

Esa publicación de Petro llevaba el mensaje implícito de que en este gobierno se valoraría el conocimiento, y cuando se habla de doctorados, conocimiento con preparación, dedicación y esfuerzo. Hoy sabemos que eso fue simplemente una hipocresía, un mensaje engañoso … o en el mejor de los casos, uno de esos mínimos momentos de lucidez que ha tenido el mandatario en estos diecinueve meses.

Cuando a departamentos técnicos como el DNP y el DPS llegan personas como Alexander López y Gustavo Bolívar, cuyos únicos méritos es ser activistas de izquierda y, más que eso, petristas (O sea idolatran sin cuestionamientos la figura de Gustavo Petro y asumen que éste es casi un ser superior, digno de dictar los destinos de todos los colombianos); queda en absoluta evidencia que lo de los “doctores” eran un globo al aire… 

Muchos identificamos un desprecio absoluto por el conocimiento y la preparación y un único criterio para elegir directivos en cargos de mucha importancia (o en casi todos) del gobierno actual: Que ese funcionario tenga una fe absoluta, ciega e irrestricta, en una persona, Petro.

Hasta políticos que se suponen intelectuales, como Humberto de la Calle, afirman que Gustavo Bolívar es correcto y que por ende debe dársele la oportunidad de que ejerza ese cargo de director del DPS… Que decepción. 

No se trata de ser correcto, porque correctos seguramente somos cerca de cincuenta millones de colombianos, pero eso no hace que cada uno de esos colombianos sea idóneo para ejercer cargo que requieren conocimiento técnico, económico y una visión de cómo funciona el Estado. Eso se logra o en años de carreras administrativas o en años de estudio de pregrado y posgrado. 

Este gobierno está enviando un mensaje adicional que lo pagarán las generaciones futuras, cuando los problemas estallen y sean apremiantes, tipo pandemia: No se necesita estudiar… con ser activista, es suficiente. Con eso se supone o se asume que todo es fácil de hacer, que no se requiere especialización o profundización en conocimiento alguno. Y vaya si podemos asegurar que en el siglo XXI es ese un error súper estructural que le pasará factura a esos jóvenes que hoy vitorean a Petro.

Ser correcto, así se sea ignorante o poco preparado, no cualifica a nadie para nada, más allá de ser respetado por eso. Pero no podemos dejar de lado que, si hay algo que pueda ser considerado complejo, es todo en la sociedad actual.

Tenemos que arropar y exigir respeto por el conocimiento técnico y serio en donde este va quedando… básicamente en los gremios y los tanques de pensamiento. Cámaras de Comercio, los “Pro´s”, los gremios de la producción y universidades privadas… estos son, entre otros, los últimos bastiones institucionales de conocimiento técnico y serio que nos van quedando. Defenderlos, respetarlos y arroparlos es una obligación de quienes sabemos que tenemos que ser mucho más que sólo personas correctas.

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