Duberney Galvis
El 23 de marzo del presente año envié un derecho de petición al Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible. En resumen, solicitaba información acerca de las acciones de cumplimiento a la sentencia que otorgó especial protección al Parque Nacional Natural los Nevados PNN, del control a la tasa de la expansión de la especie invasora Retamo Espinoso y una petición para emprender campañas educativas alrededor de sus impactos, entre otros.
El mismo no fue respondido en los días hábiles. Solo cuando me pronuncié en redes sociales, recibí una solicitud de prórroga para consolidar la información. Accedí, sin embargo, pasados los tiempos de ley, tampoco hubo repuesta. Tuve que acudir a la tutela para que respondieran. Traigo esto a colación porque puede servir de prolegómeno acerca de la deficiente actuación del MinAmbiente frente al problema.
La respuesta no es más que un aviso -suficientes eran los quince días hábiles- para anunciar las mesas sobre las mesas que empezaron este año y desembocarán en un “plan de choque” aún en formulación. Menudo esfuerzo, pues como suelen decir en los tinteaderos políticos, “para bajarle el calor a una emergencia, nada como anunciar un plan de choque”, que no es más que eso. Entre otras cosas es lo más lejano a atender un fenómeno de manera estructural. Peor aún, que esas mesas donde todo se apaga, inicien este año cuando es sabido que desde el 2020 se viene alertando sobre el problema. En particular advertí sobre el asunto desde el 2024.
Para dimensionar el impacto del Retamo y el qué hacer, resulta útil el trabajo de Rodríguez González, I. C., & Azula Barrera, M. C. (2020). Para el Jardín Botánico de Bogotá. Explican en él que un individuo de esta planta puede producir hasta 20 mil semillas al año, su dispersión ocurre principalmente por la explosión de los frutos, la semilla presenta una cubierta impermeable que impide la germinación inmediata y puede permanecer viable en el suelo por un periodo entre 30 a 70 años, y regenerar vigorosamente después de incendios u otros disturbios, y cuando lo hacen, pueden caer a distancias de cinco o hasta 10 y 17 metros, dependiendo de condiciones más favorables.
Agréguese que el mantillo que produce tiende a acidificar el suelo mientras la acumulación de material vegetal seco y muerto al interior de los matorrales de retamo espinoso incrementa el riesgo de incendios forestales muy favorables a sus características pirogénicas.
Hay que decirlo, ante características tan agresivas de la planta, el ministerio no ha hecho mayor cosa para proteger el Parque Natural, con razón la poca capacidad de respuesta cuando se le indaga al respecto. Muy en contravía del principio de precaución. Hasta la instalación de vallas informativas como pedí, tendrán que esperar al filtro del paliativo plan de choque. ¿Hará esto parte de la presentación del seguimiento a la Sentencia STL10716-2020?
