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lunes, febrero 26, 2024

La entrevista De Roux-Uribe

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Carlos Andrés Hernández

Columnista

Desde hace varios años se ha venido analizando el papel de las comisiones que han abordado fenómenos de violencia en Colombia, teniendo como fin reconstruir la memoria de un pasado violento, sacando a la luz la verdad, revisando responsabilidades, generando nuevas alternativas para la construcción de un futuro mejor en medio de un escenario de dialogo. Llámense comisión investigadora del 58, la preconstituyente de los 80 (violentólogos), grupo de memoria histórica de la ley de justicia y paz, o el tratado de la Habana bajo el marco de la jurisdicción especial para la paz. En muchas ocasiones las diferentes comisiones terminan volviéndose un mecanismo de planificación, gestión y ejecución de acciones, convirtiéndose en un eje importante extensor donde no llega el mismo Estado o los diferentes actores políticos, siendo una esperanza de solución a los problemas que aquejan la sociedad. ¿Qué esperamos de estos mecanismos?, tal vez lo mínimo, claridad en la verdad, reconocimiento de la responsabilidad, justicia, reparación y finalmente la reconciliación que nos lleve al camino de la paz. Este fin de semana conocimos la entrevista entre la comisión de la verdad encabezada por el padre Francisco De Roux y el ex presidente Uribe, más que una reunión en el marco legal de la comisión fue un encuentro que muchos consideraron como una citación del expresidente al padre Roux en su hacienda de descanso, bajo sus términos y condiciones, con pocas muestras de sencillez y humildad para comprometerse con la verdad.

Sin embargo De Roux esbozó los objetivos de dicho encuentro manifestando que la intención era la de conocer hechos y puntos de vista del ex mandatario desde su rol como presidente en el periodo 98-2006, con el fin de esclarecer hechos complejos que encadenaron sucesos violentos vinculando a actores del momento como el ejército y grupos armados ilegales. De igual manera se trató de determinar las falencias de las acciones políticas y militares del Estado, omisiones y acciones que permitieron la generación de masacres y falsos positivos, y la posible falta de compromiso y liderazgo por parte del gobierno y las instituciones con los procesos de paz entre otros aspectos a analizar. De Roux recalcaba constantemente a Uribe, preguntándole donde radicaba la causa de la falta de compromiso del gobierno con la paz. Uribe desde su trinchera y estilo displicente que lo caracteriza, bajo la intromisión maleducada de su hijo Tomacito, quiso mostrar los avances en su gobierno con el fin de esclarecer la verdad y combatir a los grupos violentos al margen de la ley, reconociendo los excesos de las fuerzas militares en falsos positivos como las masacres de Guaitarilla y Cajamarca, sin embargo le enardecía  aceptar que su gobierno reaccionó muy tarde frente a los excesos e injusticia que se estaban cometiendo por parte del Estado, posiblemente por la búsqueda de resultados que acrecentaron la violencia y las muertes en el territorio Colombiano, tal vez por el empoderamiento ciego que el mandatario había depositado en las fuerzas militares para acabar con el enemigo, reconociendo que fue asaltado en su buena fe. En muchos episodios de la charla, Uribe se mostró indignado y atacado, especialmente cuando se le preguntaba por su falta de compromiso con la paz, argumentando que todo partía de un proceso ilegitimo de su predecesor, el cual había sido sellado con la compra del Congreso. Posiblemente de este ejercicio salgan muchas versiones, textos y documentos, tal como ha sucedido con comisiones anteriores, pero lo que sí es evidente concluir es que se requiere un gran acuerdo de paz, no solo con un actor como la guerrilla, sino un gran acuerdo entre todos los actores, políticos, sociales y económicos, en el marco constitucional, que genere reformas y compromisos que incluyan grandes presupuestos alrededor de la paz, con el fin de combatir el odio y la polarización por medio de la reconciliación para alcanzar una Colombia mejor.

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1 COMENTARIO

  1. » De Roux recalcaba constantemente a Uribe, preguntándole donde radicaba la causa de la falta de compromiso del gobierno con la paz.» Esta frase del columnista es una falacia creada por el cura marxista, pues Uribe siempre estuvo y esta comprometido con la paz. La paz es justicia, pero De Roux lo ignora… o se hace el loco. Sin justicia NO hay paz. Exculpar de todos sus crímenes a las Farc, y perseguir a los militares que por mas de doscientos años han garantizado la subsistencia del estado, no conduce a la paz, sino a la prolongación del conflicto. «Uribe desde su trinchera y estilo displicente que lo caracteriza, bajo la intromisión maleducada de su hijo Tomacito….» Señor columnista: esta frase es una mentira suya, Uribe no usa trincheras, no las necesita, ni es displicente; el país sabe que Uribe es sencillo en su expresión, frentero, carismático. Y ojo con su ortografía, Tomasito es con ese, ( s) La ñapa: Tomas, al igual que todo ciudadano usa un derecho legitimo: expresar su pensamiento… asi el interlocutor se esconda tras una sotana, que no inspira nada.

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