María Irma Noreña
Después del terremoto, Juan Pablo Sánchez Espinel, el “Topito Colombiano”, se puso casco y guantes para ayudar a remover escombros. Tiene 13 años, vive en Pereira y sueña con ser bombero. Su historia representa el espíritu de todo el Eje Cafetero: una región solidaria, valiente y decidida a levantarse, ese mismo espíritu debe inspirar la reconstrucción de nuestra educación.
Tengo la firme convicción de que este momento puede convertirse en una oportunidad para construir colegios más seguros, modernos y preparados.
Cuando un estudiante recupera su lugar para aprender, toda una familia vuelve a mirar el futuro con tranquilidad.
Las cifras de Pereira nos permiten dimensionar el desafío: 13 establecimientos educativos están en peligro de colapso y otros 50 tienen restricciones de uso. Miles de estudiantes alternan sus jornadas entre diferentes sedes y continúan parte de su formación desde casa. Esta realidad también se vive, con distintas dimensiones, en otros municipios de Risaralda, Quindío, Caldas, Chocó y Valle del Cauca.
Las alcaldías, gobernaciones, docentes y comunidades han trabajado con enorme compromiso. Ahora necesitamos sumar la capacidad técnica y financiera del Gobierno Nacional para construir una respuesta regional.
Por eso, hemos solicitado una mesa técnica con el Ministerio de Educación, el FFIE, la Fiduprevisora, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo y las autoridades territoriales. Queremos avanzar con recursos, responsables y plazos frente a cuatro prioridades: atención psicosocial, infraestructura escolar, transporte y dotación tecnológica.
Desde la Comisión Accidental Bicameral acompañaré con decisión esta ruta para llevar las necesidades de las familias al centro de las decisiones nacionales. Desde la Comisión Segunda continuaré promoviendo cooperación internacional que nos permita aprender de países que han enfrentado terremotos y construir territorios más resilientes.
Quiero que pensemos en grande. Podemos hacer del Eje Cafetero un modelo nacional de reconstrucción educativa: colegios sismorresistentes, conectividad, tecnología, prevención y espacios que preparen a nuestros niños para las oportunidades del futuro.
Hoy el Eje Cafetero tiene una senadora que lo quiere, que cree profundamente en su gente y que tiene el firme propósito de hacer las cosas bien: llevar las voces de sus familias, docentes y estudiantes al Gobierno Nacional y trabajar hasta que las soluciones lleguen a cada territorio.
Nuestra región tiene una voz que la representa, una agenda que defiende su futuro y toda mi decisión para salir adelante.
* (Senadora de la República).
