18.3 C
Pereira
lunes, abril 22, 2024

La doble moral ciudadana

Es tendencia

- Advertisement -

Carlos Andrés Hernández
Columnista

La doble moral se manifiesta cuando los individuos aplican normas y conductas según su interés, amaño y conveniencia. Tal como lo dice Friedrich Nietzsche: “Detrás de la conciencia y la moral trabajan los instintos, el temor es la madre de la moralidad, los instintos morales se pueden referir al querer tener y al querer conservar”. Y frente a este pensamiento vale la pena reflexionar diferentes aspectos. Lo primero es que nos encontramos viviendo tiempos de decadencia de valores y principios los cuales son la base estructural de la sociedad. Muchos pensadores y analistas le indilgan la culpa al legado histórico de antivalores con los que los conquistadores arrasaron y conquistaron nuevas tierras, y puede ser que estos comportamientos adversos a la moral auspiciadores de la cultura de la ilegalidad como la corrupción, robo, asesinato entre otros tengan su génesis y configuración en hechos históricos producto de un pasado convulsionado y violento; Sin embargo las sociedades y naciones se vuelven fuertes y prevalecen cuando superan este tipo de escollos, que solo traen rezago social y subdesarrollo.

Una herramienta indispensable para atacar estos flagelos es la educación, especialmente la educación que parte del hogar, sembrando valores y principios, orientándolos a la cultura de lo legal y lo correcto. Sin embargo vemos cómo le cuesta a los padres educar, algunos por no estar preparados, otros porque perdieron el ejemplo y la autoridad, y otros porque las tecnologías y la modernidad los arrollaron de manera que fueron imposible de controlar. En muchas ocasiones los padres buscan delegar sus funciones educativas en los profesores y tutores sustrayéndose de su responsabilidad. Dicen que no es bueno comparar el pasado y el presente, pero cuanta falta hace la catedra de cívica y urbanidad, o un manual de Carreño moderno. Y es así como va creciendo en medio de muchas deficiencias la sociedad, con debilidades de principios, conductas y valores que le hacen desfallecer ante situaciones donde se debe aplicar las normas, leyes y conductas, dejándose llevar como lo dice Nietzsche por sus instintos y conveniencias. Y eso lo vemos cuando queremos aplicar la ley para los demás pero nos cuesta tener conciencia propia.

Lo vemos a diario cuando censuramos al borracho que se pasa el semáforo en rojo, pero muchas veces irrespetamos los pasos peatonales o el prohibido estacionamiento. Lo vemos cuando nos quejamos de un país permeado por el narcotráfico, pero votamos por los políticos que son apoyados por traquetos y bandidos o que aparecen en fotos en fiestas con capos. Lo vemos en estos tiempos cuando criticamos a la población que no cumple las medidas de aislamiento preventivo, pero tenemos falencias para proteger nuestra propia salud; le echamos la culpa al vecino, al alcalde, al Estado, menos a nuestra falta de conciencia. Lo vimos esta semana cuando se le pide a la autoridad y la policía para que intervengan en los casos de explotación laboral y sexual de menores, especialmente lo que está pasando con los migrantes venezolanos, pero cuando la autoridad actúa, todos salimos a criticar y a censurar. Estamos viviendo una crisis de valores, donde la doble moral prevalece, guida por el instinto o conveniencia de una sociedad con débil identidad, fácil de acomodarse, fácil de permear.

Para estar informado

- Advertisement -
- Advertisement -

Te puede interesar

- Advertisement -