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jueves, mayo 23, 2024

La ciencia del marxismo

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Hace algunos días Yamit Amat le preguntó al conspicuo nuevo director de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, Carlos Carrillo, si era comunista. Carrillo respondió: “Yo no soy comunista, yo no pertenezco al Partido Comunista”. Renglón seguido Yesid le preguntó insistente: “Pero ¿se siente comunista?”, a lo que Carrillo respondió con mucha convicción: “Yo creo firmemente en la ciencia del marxismo, que no es lo mismo”.

Tiene uno que ser muy traído de los cabellos para afirmar semejante disparate, en televisión nacional. ¿De verdad creen los petristas que hay una “ciencia del marxismo”? La ciencia es algo que puede demostrarse, una y otra vez… y si algo ha demostrado el socialismo es que fracasa en todas partes. Siendo así, “la ciencia del marxismo” es la evidencia de un fracaso.

Ahora bien, esa respuesta de este personaje, que es similar a tantos al servicio de este gobierno, me hizo acordar de algo que, cuando lo leí, me sacó casi que de manera automática una expresión del tipo ¡Qué carajos¡

Ese ¡Que carajos¡ surgió al leer el libro Estrategia, de Lawrence Freedman; libro que comprende 1.000 páginas de la historia de la estrategia y que es un libro que, además de robusto y bien escrito, reúne en un solo volumen lo que podemos considerar la historia del concepto de estrategia y sus diferentes usos, tanto en lo militar, como en los revolucionarios y su uso más actual, el de los negocios.

En este libro, entre muchos otros, se habla de Frederick Taylor. Si hay algo o alguien que han sido atacados por más de cien años por los sindicatos y en general por los comunistas y socialistas son los planteamientos de Taylor y sus “Principios de la dirección empresarial científica”. A Taylor, a quien han acusado de desarrollar un método capitalista alienador, se le ha odiado quizás como a pocos y es muy invocado y citado precisamente para justificar ataques contra el sistema económico que tanto desarrollo nos ha traído, el capitalista.

Lo que me arrancó el “qué carajos” es que Lawrence Freedman en su libro cuenta en detalle cómo Lenin, en la Unión Soviética, acarició las ideas de Taylor y no sólo las acarició, sino que las implementó. 

Frases que el autor de Estrategia nos deja para que nos “deleitemos”, una vez más, con la hipocresía, la ignorancia y el desconocimiento de los socialistas modernos: De Lenin “El taylorismo es explotador, al menos cuando se aplica en el seno del capitalismo”. Y esta otra: “aquel último grito del capitalismo se adaptará a los propósitos socialistas. Debemos introducir en Rusia el estudio y la enseñanza del nuevo sistema Taylor”. 

Y esta, de Trotski, es la ratificación de que se trata de unos manipuladores: “se trata de un inteligente recurso para el aprovechamiento de la fuerza humana en el proceso de producción”. 

Definitivamente aceptar el socialismo requiere una desconexión con la realidad tal, que quienes lo aceptan y defienden, ignoran por decisión que (la peor ignorancia es la voluntaria) hasta las únicas ideas científicas que tienen para invocar, son un robo intelectual al capitalismo.

Menos mal hay quienes queremos exponerlos. Como el juego de es largo plazo, de algo servirá ese dejarlos en evidencia.

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