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domingo, mayo 26, 2024

LA CALLE

Es tendencia

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(Por HÉCTOR TABARES VÁSQUEZ)

Tomada como una vía de acceso y en el significado de un punto exterior en relación a la privacidad, presenta numerosos aspectos respecto de los cuales es en ocasiones osado entrar a calificar o cuestionar, dependiendo de la posición donde el hombre esté o deambule. Desde luego, no es propio dejar de lado la razón de ser de ella y la serie de beneficios propiciados en su seno o en la calidad de medio destinado a cubrir múltiples necesidades del ser humano. En la otra orilla es completamente diferente y son aquellos casos donde la vida posee situaciones dignas de mencionar y de analizar al tenor de los cambios sucedidos y ad portas no ya de la premodernidad, sino de la actualidad. Al tenor de una dedicación eminentemente laboral cuando transcurre el tiempo detrás de unas paredes y en medio de máquinas y de instrumentos, dejándonos absorber y enajenar. Es el momento de reconocer la labor de quienes están afuera llevando a cabo actividades diversas, enfrentando las peripecias y las duras embestidas de un universo conflictivo y complejo. Pero exclusivamente no lo es la observación desde los oficios y su encerramiento. A ello debe agregarse y resulta sano e higiénico, la actitud alrededor de la posición asumida en el otro campo, la intimidad, un comportamiento de similar contextura, porque tampoco cambia el rol, ignorando las conductas de un prójimo a los vaivenes de apelativos de la naturaleza de la trivialidad, el placer mundano, el consumismo y muchas otras veleidades comprometedoras de la personalidad. No es muy placentero observar el devenir de un mundo tan irracional e injusto, plasmado en individuos carentes de la más incipiente oportunidad hacia la supervivencia, sin salud, vivienda, el mínimo vital, totalmente desamparados, para mayor desgracia, siendo indiferentes y más aún, mostrando cierta clase de discriminación y de rechazo. Y agregando vicisitudes, aparecen los peligros y la inseguridad, en las calles unas veces desoladas, otras, invadidas de la miseria, la mendacidad, el atraco, la indiferencia, todos los vicios e irregularidades de una comunidad dispersa, polarizada, desmemoriada, a la cual le hace falta el resurgimiento de un liderazgo, de poder pensar y creer en algo o en alguien. En la rúa término coloquial refiriéndose al tema, es preciso atenderla, oírla, estudiarla y mirarla bajo el rigor de la realidad y de los ejemplos y enseñanzas prodigadas y entregadas con el solo echar soslayadamente una ojeada y darle un viraje de carácter crítico, labor definitivamente obligada a quienes tienen la sartén por el. mango y sometidos legalmente a responder, a realizar verdaderas campañas de limpieza, de aseo, en lo material y en lo moral. Es crónica, biografía, radiografía, historia, geografía, por eso grita, llora, se sumerge en la desolación o en la alegría, en la desesperanza o en la gloria. No es en los centros comerciales, en las residencias, en los clubes y en las avenidas donde yacen los problemas incidentes en la economía, la salud, el trabajo, de un país, sino en los parajes destinados y adjudicados a la miseria, a la desidia y al abandono. Es la razón y el motivo de encarar un asunto supuestamente de cierta levedad e intrascendencia, empero, acude de inmediato una especie de mea culpa al no decirlo o confesarlo.

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