La barbarie del 7 de octubre de 2023

Sebastián Arango Náder

En unos días se cumplen tres años del atentado perpetrado por Hamás y otras milicias palestinas contra Israel el 7 de octubre de 2023. Una invasión a territorio israelí que terminó con la masacre de cientos de civiles y el secuestro de otros tantos. No se pueden olvidar las atrocidades cometidas por los grupos palestinos, documentadas por miles de testimonios y grabaciones que dan cuenta de violaciones, decapitaciones, mutilaciones, personas quemadas vivas y otros crímenes que ojalá algún día sean plenamente condenados por la opinión pública y cuyos responsables respondan ante los tribunales internacionales.

Lo que vino después del 7 de octubre es ampliamente conocido. La lógica respuesta de Israel a un acto como el perpetrado por las milicias palestinas y al secuestro de más de doscientos de sus ciudadanos estuvo marcada por una operación militar cuyo objetivo declarado era recuperar a los rehenes y desmantelar a Hamás. Según los testimonios de algunos de los secuestrados y las investigaciones de organizaciones internacionales, varios de ellos fueron retenidos en casas de familias gazatíes y en la red de túneles construida por Hamás, en buena parte con recursos provenientes de la cooperación internacional y de su principal aliado, la República Islámica de Irán.

No todos los secuestrados retornaron con vida. No podemos olvidar al grupo de jóvenes que fue masacrado en los túneles de Gaza a finales de 2024. O a la familia Bibas, cuya madre y sus dos hijos, de cuatro años y nueve meses, fueron secuestrados y posteriormente asesinados. Así como otras historias de las y los secuestrados que fueron abusados sexualmente por sus verdugos, quienes, además de pertenecer a Hamás o a la Yihad Islámica, eran profesores, médicos, periodistas y trabajadores sociales en Gaza.

La batalla que libra Israel contra esos grupos islamistas es, en últimas, también una confrontación entre valores democráticos y el extremismo religioso, así como contra la violencia ejercida en nombre de una ideología que no tolera a las minorías ni la libertad de expresión. No deja de ser paradójico que los activistas y movimientos que dicen luchar por la libertad de los palestinos se hagan los ciegos frente a los principales opresores del pueblo palestino: el fundamentalismo de Hamás y su principal patrocinador, el régimen iraní.

Sea esta la oportunidad para recordar la memoria de las víctimas del 7 de octubre de 2023 y hacer un llamado a acabar con el antisemitismo que los atentados desencadenaron, o revelaron, en distintas partes del mundo. Para asumir una posición de juicio moral como la que algunos activistas y políticos han defendido frente a Israel, es necesario comprender la historia de este conflicto y dejar de justificar la violencia como una supuesta forma de resistencia. Podrían comenzar, por ejemplo, por condenar las atrocidades del 7 de octubre de 2023.

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