Iván Tabares Marín
Venía discutiendo las teorías de Judith Butler que inspiran el enfoque de género de la izquierda, introducido a nuestra Constitución Nacional mediante la trampa organizada por el gobierno Santos con la complicidad del Congreso de la República y la Corte Constitucional.
Me refería también a la ignorancia que existe al respecto en medios de comunicación, la academia y en los líderes políticos de todas las tendencias. En otras palabras, tenemos una norma constitucional que todos ignoramos, pero que está haciendo un grave daño a nuestra sociedad. Es la patria boba. En esta nota trataré de presentar unos puntos básicos de la discusión como una aproximación al psicoanálisis también ignorado por nuestras universidades y todo el sistema educativo.
Jacques Lacan postula que nuestra realidad tiene tres registros llamados lo Real, lo imaginario y lo simbólico. Lo Real es lo no simbolizado, el mundo inicial del bebé antes de aprender el lenguaje. Si un niño recién nacido pierde contacto con los humanos tras un accidente aéreo, por ejemplo, y es criado por animales, no aprenderá a hablar y adoptará el comportamiento de la manada que lo cuidó.
Lo simbólico es el segundo registro de la realidad del niño cuando aprende a hablar y que contiene el registro imaginario. Por eso, vivimos en un mundo simbólico o de nombres, palabras o lenguaje y nosotros mismos somos palabras, nombres o algoritmos, no entidades ni esencias.
Para Judith Butler, no hay nada natural en el hombre y por eso opina que la identidad de género es una imposición cultural incluida en el lenguaje. En el ejemplo del niño criado por animales o que vive en lo Real, no hay identidad de género porque, de hecho, si después de los 10 años es rescatado por los humanos no será atraído por las mujeres, si es un varón, y viceversa.
¿Cómo explicar que la naturaleza, la biología o la genética, que hacen parte de lo Real, pueda influenciar, en el registro simbólico? Jacques Derrida utiliza el concepto de “huella” para explicarlo. La huella es una singularidad que no es todavía lenguaje, palabra ni signo, pero que explica la influencia de la biología en lo simbólico. En una entrevista Judith Butler admitió esta influencia de la biología en la asignación del género, pero no lo dijo en su libro que se enseña en todo el mundo, pero no en Colombia.
Hay un tercer concepto muy importante para entender a Butler: “performatividad”. La palabra viene de la expresión inglesa “performance” que significa presentación, montaje, con un sentido de ficticio o de máscara. En cambio, cuando hablamos de la función performativa del lenguaje nos referimos a la capacidad que tienen las palabras de crear realidad, pero realidad simbólica. Cuando nace un bebé con genitales femeninos, es criado como mujer, es decir, la palabra “mujer” genera una realidad, aunque luego se muestre que, por ejemplo, era un varón transgénero o biológicamente hombre.
Estos conceptos (no hay sujeto, lo Real y lo simbólico, huella y performatividad) son necesarios para entender a Judith Butler.
