Invasiones, una bomba de tiempo

Carlos Andrés Hernández

Sumado a las edificaciones sin control y sin el cumplimiento de las normas técnicas, donde el municipio carece de capacidades operativas para ejercer el control físico, especialmente en el sector rural donde después en eventos como el terremoto del 10 de agosto vemos como las construcciones sin las normas técnicas pasan factura de riesgo para las personas que las habitan. se vuelven estos hechos crónica de una muerte anunciada, donde no pueden ser atribuidos a un caso fortuito e imprevisto en tiempos de calamidad o invierno.

Las invasiones en Pereira tienen antecedentes históricos como el caso del Danubio en Villasantana, donde en los años 50 del siglo XX había sido utilizado como mina de oro y hoy en día se encuentra catalogado como zona de riesgo alta donde residen alrededor de 700 familias, considerándose de gran vulnerabilidad para la integridad del ser humano. Muchos de estos sectores de la ciudad, especialmente en estratos bajos han venido formándose como asentamientos subnormales o invasiones, los cuales en muchas administraciones se han tratado de reubicar, sin embargo esto ha fracasado y vuelven las mafias de urbanizadores ilegales a hacer de las suyas, estafando a las pobres familias que sueñan con hacer realidad el sueño de tener casa propia.

El sector subnormal del Danubio ha sido reubicado en diferentes ocasiones, mandatarios como Juan Manuel Arango, uno de los mayores alcaldes que ha desarrollado grandes proyectos de vivienda para población vulnerable, construyó los sectores de las Brisas, Tokio y El Remanso, barrios donde fueron reubicados en diferentes ocasiones dichos habitantes del Danubio, sin embargo hoy en día la proliferación es mucho mayor. Las invasiones se están apoderando de todos los sectores y latitudes de la ciudad, las mafias de urbanizadores y los fenómenos de desplazamiento productos de los flagelos económicos y de violencia de otros departamentos aledaños como el Chocó, norte del Valle, sur de Caldas y Sur de Antioquia, no encuentran más futuro que el de construir un nuevo sueño, forjando una nueva esperanza para sus familias en tierras Pereiranas, donde con unos pocos ahorros les toca construir su hogar en asentamientos considerados como ilegales, algunos en zonas de riesgo, cerca de los principales afluentes de la ciudad, áreas de cesión olvidadas por las autoridades y muchos de ellos en terrenos públicos.

En Pereira se tienen detectados más de 200 asentamientos subnormales los cuales por sus condiciones legales y morfología del terreno no pueden ser formalizados, nunca podrán ser legales, construidos en las laderas de los ríos Cauca, Otún y Consota, ubicados en sectores como Puerto Caldas, Caimalito, predio Buenos Aires en el Rocio Alto, El plumón en la comuna el ferrocarril o el futuro bajo en Cuba, son muestra del crecimiento y abuso de estas construcciones ilegales.

Los trámites dilatorios en inspecciones de policía y corregiduría, y la negligencia de la Policía Nacional para reaccionar en menos de 48 horas tal como es su competencia, según el código de seguridad y convivencia ciudadana Ley 1801 del 2016 para evitar este tipo de hecho punible, hacen que este fenómeno crezca cada vez más sin control, generando enormes cordones de violencia, inseguridad, microtráfico y gran riesgo de más deslizamientos en tiempo de invierno que pueda poner en vilo la vida de las personas.

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