Por Julián Cárdenas Correa
Aunque el espectro está lleno de matices, creo que es un buen resumen el afirmar que, tanto la derecha como la izquierda, tienen como propósito el lograr que el mundo esté mejor. Unos con unas ideas y una lectura del mundo, que les llevan a una cosmovisión que puede ser diametralmente opuesta. Pero en esencia, unos y otros buscan, desde su ideología, que el mundo esté mejor.
Ahora bien, en ese pretender que el mundo mejore, corrija lo que está mal, y profundice y aproveche aquello que está bien, aparecen corruptos de todo el espectro, que sólo pretenden llegar al poder, para ejercer ese poder como mejor les convenga. En este contexto ya no hay ideología, ni pretensión de que estemos mejor todos.
Teniendo esto en cuenta, y creo que siendo claro lo planteado, uno puede entender que Marx haya cometido el error (¿adrede?) de construir una teoría sobre el Valor que le hizo mal interpretar muchos análisis económicos; y que ese error lo haya llevado a profundizar una posición ideológica que ha traído tanto dolor y malestar a la humanidad. En ese sesgo mental, también puede uno entender que ese pensador, haya generalizado que la explotación de menores de edad, casi esclavos, que vio en algunas fábricas de su época; eran una práctica generalizada de todos los capitalistas.
Si el padre de los socialistas cometió los errores señalados, podemos entender que todos sus seguidores, hoy en día, denominados en nuestro país como petristas o cepeditas, o socialistas o izquierdistas; tengan las mismas interpretaciones erradas de la teoría y de la práctica.
Ahora, ¿qué tiene que ver todo esto con la corrupción del actual gobierno, o las alianzas con alias Calarcá, o con las ofertas a Papá Pitufo? ¿Qué tienen que ver Marx y las posibles chuzadas a políticos y con que este gobierno haya puesto en posiciones de mando tan delicadas como las del manejo de la Inteligencia del Estado, a personas tan peligrosas como las que efectivamente ha puesto a dirigir la DNI y la UIAF?
La respuesta obvia es nada. No tienen nada qué ver.
A pesar de esto los petristas y cepedistas, que posan de mejores moralmente, nada tienen que decir. Ninguna posición por fijar.
Así como es entendible que la gente sea incoherente y pretenda ser de izquierda, viviendo en barrios estratos 6, o enviando a sus hijos a colegios privados exclusivos, también estrato 6; o que deseen cambiar sus camionetas, siempre con la lógica de más, más grande y más costosa; es absolutamente incomprensible, que estas personas pretendan pasar de agache con la versión delincuencial que ha tenido este gobierno.
Una cosa es ser incoherente, y otra muy distinta es ser hipócrita.
Puede fallar la lógica de las reflexiones y pretender ver el mundo con la lente equivocada de quien se equivocó hace doscientos cincuenta años; también es perdonable que se pretendan socialistas los de estratos 6 que son, principalmente, funcionarios del Estado; pero es imperdonable que pasen todos de agache con la ollas podridas que se destaparon en los últimos cuatro años.
