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jueves, abril 25, 2024

IDEOCRACIA

Es tendencia

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Este neologismo_ de caracter político por derivar de “cratos”, en griego poder o mando_, fue usado por Ana Arent para significar lo que ocurre cuando ciertos miembros de una comunidad se consideran tan poseedores de cierta “idea del bien” que renuncian a la persuasión y aplastan a los disidentes. Tal como sucedió con los muy democráticos atenienses cuando condenaron a Sócrates, y con los judíos, cuando hicieron lo propio con Jesús.

Arendt considera que este tipo de “imposiciones de la verdad” abrió un profundo abismo entre la filosofía y la política. El hecho de que tanto Sócrates como Jesús fracasaran en persuadir a sus acusadores de tolerar sus ideas señalaría los límites del discurso político, porque persuadir constituye la forma de acción propiamente política. Desde entonces, siendo imposible convencer a todos sobre la bondad de determinada verdad filosófica o religiosa, los seres humanos esperaríamos que esta no se imponga bajo amenazas de muerte: o de exclusión social.

Un gigantesca “imposición de la verdad” tuvo lugar en el año 390, cuando el emperador Teodosio ordenó que todos sus súbditos se hicieran cristianos. Por más de 1.500 años esta “verdad” se hizo obligatoria por la hoguera, la tortura y otras formas crudelísimas de “persuasión cristiana”; olvidando que Jesús no usó la coerción. Los pensadores de la modernidad originaron la revolución inglesa de 1643, la de USA en 1776, la francesa de 1.789, y las latinoamericanas del siglo XIX.

Después de ellos las ideas “del bien” no pueden ser impuestas en occidente; con excepciones como el fascismo o en Cuba o Venezuela, donde castigan cualquier tipo de crítica. Filosófica y políticamente toda idea “del bien” que algunos deseen imponer hoy, así sea por medios democráticos como una constituyente, tropezará con la plena vigencia de otra idea_ fruto de la sangre derramada por millones _, que sirve de base a constituciones tan avanzadas como la del 91: se trata, nada más ni nada menos ¡Que de la igualdad ante la ley! Contra ella se estrellarán, siempre, los intentos de discriminar echando mano de verdades supuestamente científicas, inmutables o eternas.

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