Víctor Zuluaga Gómez
Hacer un recuento de lo vivido en el pasado, es importante cuando se quieren extraer lecciones para la vida del Planeta de todos los seres humanos y no humanos que lo habitamos.
Imposible olvidar en el caso de Colombia, cómo los enfrentamientos entre Liberales y Conservadores llenaron de sangre ciudades y campos, en la medida que la idea era desaparecer a quienes pensaban diferente. Nada distinto es lo que podemos observar cuando vemos a una Rusia enfrentada con Ucrania y a Israel contra los palestinos.
En la medida que hubo en Colombia, en 1991 un acercamiento entre Liberales y Conservadores, así como a los cuales podríamos catalogar como de “centro”, fue posible la consolidación de una Constitución que de alguna manera favoreció la aparición de un clima menos beligerante en materia política. Sin embargo, lo que estamos presenciando en la actualidad en Colombia es la consolidación de dos fuerzas, una de “izquierda” y otra de “derecha”.
El Pacto Histórico se ha consolidado como una fuerza que se autodenomina “alternativa”, de izquierda, pero que en su afán por desarrollar políticas que favorezcan a los sectores menos favorecidos económicamente, ha creado un clima favorable para la polarización, en tanto desconoce o minimiza el papel del sector privado en el desarrollo económico del país. Se quiso vender la idea de que la corrupción es mucho más creciente en el sector privado y entonces aparecieron los grandes desastres con la compra del gobierno del doctor Petro, de los carrotanques para abastecimiento de agua en la Guajira. Fenómeno que nos vuelve a recordar que la corrupción no es de la izquierda o de la derecha, del sector público o del privado. La corrupción no tiene posición política ni estrato social determinado.
Ahora, cuando el país se encuentra conmocionado por el enorme sismo que recién hemos padecido, digo, es hora de deponer los odios y entender que debemos aprender a convivir en medio de la diferencia, es decir, entre quienes defienden posiciones de los sectores menos favorecidos por la fortuna, así como que aquellos que desde el sector privado crean empresa, riqueza y posibilitan la utilización de mano de obra.
Para aplaudir y agradecer a figuras como Shakira, que siempre ha tenido un sentido de solidaridad que le ha permitido favorecer a sectores necesitados en materia de educación y que ahora consolida su generosidad con la población chocoana.
