17.4 C
Pereira
domingo, junio 16, 2024

¿Hay relación entre la política y el fútbol?

Es tendencia

¡Y refundaron a Claudia!

¿Y quién controla?

- Advertisement -

*Rodrigo Tabares Ruiz

El equipo Palestino de Chile fue recibido en Bogotá por un numeroso grupo de personas que llegaron con banderas de Palestina previo a su encuentro con Millonarios por Copa Libertadores, a fin de expresar su solidaridad con la situación de hambre, devastación y muerte que vive el pueblo palestino, lo que puso nuevamente sobre la mesa la relación entre política y fútbol.

Un claro ejemplo de esta simbiosis es el uso que del fútbol han hecho (ex) jugadores o presidentes de equipos como trampolín para saltar a la política: Pelé, George Weah, Gigi Riva, Jesús Gil y Gil, Joan Laporta, entre otros.  En cierto sentido el fútbol es la continuación de la política con otros medios, parafraseando la famosa máxima de von Clausewitz, de que la guerra es la continuación de la política con otros medios

Desde su nacimiento el fútbol ha sido uno de los motores del nacionalismo, y varios Gobiernos han sabido aprovecharlo. En el Mundial de 1934, celebrado en Italia, Benito Mussolini encontró la herramienta perfecta para impulsar su proyecto fascista. “Es una orden”, habría dicho el dictador sobre ganar la copa. Para cumplir su sueño nacionalizó a jugadores sudamericanos. Cuatro años, después, en 1938, antes de la final contra Hungría, el dictador envió una carta al seleccionado nacional en la que les ordenaba “Vencer o morir”. En ambos mundiales Italia ganó la copa.

En noviembre de 1973, la antigua Unión Soviética se negó a jugar el segundo partido de repechaje contra Chile en Santiago porque consideraba que el Estadio Nacional era un símbolo de torturas y violencia. Cabe recordar que sus instalaciones fueron utilizadas por el dictador Augusto Pinochet como prisión de los opositores políticos.

Por su parte, el dictador argentino Jorge Rafael Videla también aprovechó el Mundial de 1978, al que llamó en el discurso inaugural “el mundial de la paz” para cubrir los crímenes de su régimen, el cual habría dejado 30.000 desaparecidos. Ese mismo día las madres de la Plaza de Mayo protestaron contra la dictadura. Tiempo después, el exjugador de la Selección Argentina, Osvaldo Ardiles dijo: “Nos usaron como arma propagandística, entonces no lo podíamos ver”.

De otro lado, los jugadores brasileños Sócrates y Walter Casagrande opusieron resistencia a la dictadura militar que vivía su país en los años ochenta. Ambos jugaban para el Corinthians, un equipo muy querido en los sectores populares, y tomaban cada partido como una lucha por la democracia.

*Universidad Cooperativa de Colombia

 

Para estar informado

- Advertisement -
- Advertisement -

Te puede interesar

- Advertisement -