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Pereira
jueves, abril 25, 2024

Fuego

Es tendencia

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Ardió Pereira esta semana en las partes bajas – Futuro bajo y Galicia baja – y con ellas se  “desnudó” Pereira, lejos de ser “el mejor vividero de Colombia”. En efecto, los incendios  sucedieron en dos terrenos ocupados a la “fuerza” y por necesidad de quienes allí habitaban;  los denominados asentamientos irregulares o llamados popularmente invasiones, dejan un  diagnóstico de una ciudad que se esconde: injusta, sin oportunidades y en situaciones  indignas e inhumanas. Las imágenes de los “ranchos” quemados -y de una que otra  estructura levantada en ladrillo-, son miserables. Unido a esto el rostro de preocupación y  tristeza de los que lo perdieron todo, es desgarrador. Las llamas inclementes que consumieron  estos asentamientos irregulares -113 casas en Futuro bajo, y 77 en Galicia Baja-, nos hacen meditar que en Pereira hay pobreza, hambre y miseria.  

La “olla a presión” que desde hace mucho está que explota por el avance del negocio del  microtráfico, el comercio informal, el desorden en el tráfico vehicular y en el centro de  Pereira unido a la inseguridad son las cenizas que nos van quedando y nos retan como ciudad.  El fuego devorador de esos dos incendios humana y sociológicamente nos desnudaron. Hay  pobreza estructural y mucha.  

Pereira está llena de “futuros” incendios, se multiplican las “periferias sociales”, como las  llama el Papa Francisco, en donde están aglomeradas personas que apenas tienen para comer  dos comidas al día, para habitar, si eso se llama habitar, entre latas, cartones y esterillas. Me  dirán mentiroso si esas invasiones no comenzaron por unos políticos o funcionarios corruptos  que un día le prometieron lotes y casas a cambio de votos, o dádivas personales. 

La pobreza estructural se hace más llamativa en ciudades intermedias y de fácil acceso como  la región cafetera, pues esta ofrece espacios propicios para que muchos vengan a habitar en  ella: el clima, su capacidad de expansión, la amabilidad de sus gentes, su arquitectura, su  cultura cafetera, son atractivos más que suficientes para quedarse y proyectar la  supervivencia personal y familiar. A nombres curiosos como el asentamiento irregular Futuro  Bajo, entre otros, encontramos: Pueblo Sol, la Laguna, el Remanso, los Niches, los Pablos,  Hollywood, la Churria, los del Son, la Chilindrina, el Maizal, el Azufral, Tokio 1, 2 y 3, y el  más curioso de todos, los Shakiros, porque según sus habitantes “aquí no lloramos, aquí  facturamos”.

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