Por: Rubén Darío Franco Narváez
La democracia es el destino de la humanidad; la libertad su brazo indestructible. -Benito Juárez, expresidente mexicano-.
El domingo 8 de marzo 2026, Colombia asiste a la cita más importante con la institucionalidad. Es la «Fiesta Democrática», un evento de participación gratuita donde el único requisito es el compromiso civil y la cédula en mano.
Cumpliendo con el Artículo 258 de nuestra Constitución, el país se dispone a renovar el Congreso de la República. El reto es monumental: entre 3.144 aspirantes, elegiremos a quienes marcarán el rumbo legislativo del periodo 2026-2030. En el Senado, 102 curules están en juego (100 de circunscripción nacional y dos indígenas). En la Cámara de Representantes, la conformación de 183 escaños refleja la diversidad de nuestra nación, incluyendo voces de las regiones, comunidades afro, indígenas, raizales, víctimas del conflicto y la representación internacional.
En Risaralda, el pulso democrático es fuerte. Un total de 874.695 ciudadanos (455.331 mujeres y 419.364 hombres) están habilitados para decidir. La logística, abarca: 2.642 mesas distribuidas en 226 puestos de votación, garantizando que, tanto en el área urbana como en la rural, el derecho al voto sea una realidad tangible.
En nuestro departamento, la competencia es vibrante. Diez listas, integradas por 34 candidatos, se disputan las cuatro curules que representan la voz risaraldense en la Cámara. Es notable que, más allá del debate político, las intensas campañas han dinamizado la economía local, impulsando el índice de empleo en nuestros 14 municipios, durante los últimos cinco meses.
Quienes resulten electos asumirán responsabilidades sagradas: debatir y aprobar las leyes, tramitar reformas constitucionales y ejercer un control político riguroso sobre el Gobierno Nacional.
No es una elección menor. El voto es la herramienta para esculpir el futuro. Las urnas nos esperan para que, a través de ese gesto silencioso pero poderoso de depositar el tarjetón, reafirmemos que en Colombia la libertad sigue siendo nuestro brazo indestructible.
Estamos de fiesta. Todos los ciudadanos podemos participar -gratuitamente- de ella. Sí, de la Fiesta Democrática en Colombia. Es una fiesta a la que debemos asistir, con cédula en mano, depositando nuestro voto en las urnas para elegir a los integrantes del Senado de la República y la Cámara de Representantes (las dos Corporaciones que conforman el Congreso de la República y ejercen el poder legislativo del país).
