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lunes, mayo 27, 2024

¿FE ES CREER EN LO QUE NO SE VE Y LA RECOMPENSA ES VER LO QUE UNO CREE?

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PENSANDO EN VOZ ALTA

La Vorágine

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Luego del terremoto que se produjo en el Eje Cafetero em 1999, una fundación extranjera
se ofreció para desarrollar una labor de concientización sobre algunos grupos que se
encontraban en una ciudad capital de un Departamento del Eje, ocupando un sitio peligroso
en la medida que estaban en la base de un gran peñón que, a raíz del sismo, presentaba
cierta inestabilidad. La Fundación me pidió el favor de que los acompañara al sitio donde se
encontraban las viviendas en riesgo y luego de dos horas en donde se les explicó por parte
de ingenieros y geólogos, la necesidad de abandonar el sitio y ocupar nuevas viviendas que
la respectiva alcaldía les tenía preparadas, se levantó una señora y dijo: “Si Dios nos quiere
con vida, aquí nos deja”. Y punto, era un acto de fe y por lo mismo, no susceptible de
controvertir.
Entonces me dijeron, qué podían hacer al respecto entonces me dirigí a un dirigente de la
comunidad y le pregunté por nombre del sacerdote que los visitaba los fines de semana.
Nos dieron el nombre y la dirección y cuando fui a hablar con él y le expliqué el problema,
me dijo: “Y yo, qué puedo hacer, hijo mío”. Mucho, padre, necesito que nos acompañe, y
les diga a los dueños de la vivienda, que Dios dijo: “Ayúdate que yo te ayudaré”. Y así fue,
el sacerdote les planteó la necesidad da abandonar el lugar y remató con el ayúdate que yo
te ayudaré. Y punto, todos estuvieron en acuerdo en abandonar el sitio.
Traigo a colación esta experiencia porque a raíz del fracaso de los proyectos de la
implementación de la energía eólica en la Guajira, toda la culpa la hacen recaer sobre la
comunidad indígena. Pero lo que no se dice es que, dentro de la cosmovisión indígena,
existen vientos buenos y vientos malos, peligrosos. Y son creencias, actos de fe, que no se
reconocen por pertenecer a una cosmovisión indígena que se considera salvaje, mientras
que los actos de fe de una religión como la católica, se respetan.
Se ratifica una vez más el desconocimiento enorme que tenemos sobre la cultura, la
cosmovisión de muchos grupos indígenas y afros que tienen su asiento en nuestro territorio
colombiano. La fe, es fe, venga de donde viniere. Y es ciega.

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