Walter Benavides Antia
Pereira se ha caracterizado históricamente por el notable civismo y la solidez fiscal de su ciudadanía. Año tras año, los pereiranos demuestran una cultura de cumplimiento ejemplar: el impuesto predial unificado no solo es uno de los tributos más representativos para las finanzas del municipio, sino también el que la comunidad cancela con mayor prontitud y disciplina. Sin embargo, las dinámicas económicas y las coyunturas recientes exigen reciprocidad institucional. Es momento que la administración retribuya esa lealtad con una medida de impacto directo e histórico: la exoneración total del pago del impuesto predial para la vigencia 2027.
Un estímulo universal para dinamizar la economía local. La propuesta plantea un beneficio de carácter universal, dirigido tanto a los propietarios directamente afectados por diversas contingencias como a aquellos que no lo han estado. La reactivación económica y el bienestar colectivo no operan en compartimentos aislados; una medida inclusiva reconoce que cualquier hogar o empresa, independientemente de su nivel de afectación directa, enfrenta presiones inflacionarias, altos costos de vida y la necesidad de recomponer su flujo de caja.
Esta exoneración debe concebirse como un alivio transversal que cobije sin distinción a:
Pequeños propietarios: Familias de estratos populares y medios que han protegido con esfuerzo su vivienda y para quienes este pago representa una porción crítica del presupuesto anual.
Grandes propietarios y sector productivo: Empresas, comercios y tenedores de inmuebles mayores que, al liberar este capital, podrán reinvertir en generación de empleo, mantenimiento de infraestructura, expansión comercial y competitividad local.
Retribuir la puntualidad y fortalecer el tejido social. El argumento central de esta iniciativa reside en premiar la cultura de pago de la ciudad. Cuando un municipio exonera temporalmente un tributo a una población que históricamente ha sido cumplida, no debilita la confianza institucional; por el contrario, genera un incentivo ético y de pertenencia cívica invaluable.
El dinero que los contribuyentes dejen de destinar al gravamen predial durante 2027 no desaparecerá de la economía: circulará de inmediato en el comercio local, la educación, las mejoras habitacionales, el consumo de bienes básicos y la inversión productiva. Pereira se consolidaría, además, como un referente nacional de alivio fiscal inteligente y justicia tributaria.
Un llamado al Concejo Municipal y la Administración. Hacer viable esta medida requiere un ejercicio riguroso de concertación entre la Alcaldía de Pereira y el Concejo Municipal, optimizando el gasto público y priorizando fuentes alternativas de financiamiento e inversión. Exonerar el predial en 2027 no es un gasto, sino una inversión directa en la estabilidad, la tranquilidad y el futuro de todos los pereiranos.
