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domingo, julio 14, 2024

Evolución de la reapertura

Es tendencia

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Jaime Cortés Díaz

Columnista

Dicho proceso ha venido en alza, más allá de lo esperado al cerrar por encima de las mismas previsiones del Banco Mundial y otros que sitúan un PIB arriba del 9 por ciento. El fenómeno de concurrencia a los sitios en general, la apertura de la producción, de la demanda y ofrecimiento de bienes y servicios; oficinas gubernamentales abiertas al público, han reanimado el tejido social y el empresarial creando ambientes propicios, gracias al incremento de la vacunación contra el covid-19, lo cual, con el vigor característico de los colombianos (resiliencia), impulsó la economía por senderos positivos, siendo el comercio, el gasto de los hogares, la manufactura, la construcción y el agro (aunque estos 2 con altibajos) hicieron posible en el tercer semestre que el incremento fuera del 33.8 por ciento versus el mismo período en el 2020. Y la tendencia sigue cuesta al firmamento. Este indicador es mayor antes de la pandemia (2019)  y por supuesto al desplome del año anterior que fue de 6.8 por ciento. Otros sectores como transporte, turismo, alojamiento, alimentos que venían críticos, han mostrado adelantos que coadyuvan a la consolidación.

Está buena constatación, sin embargo, tiene su pero. La activación industrial, mercantil y de los negocios, no ha expandido beneficios derivados lo que llena de preocupación a gobierno, dirigentes y pueblo. El empleo, en primer plano, que se declaró objetivo y motivación de la reanimación, está por debajo de cifras anteriores; se cree que hay más de quinientos mil  disponibles sin que hacer y aunque varios comentaristas piensan al comparar cifras que en razón de la clausura de gran cantidad de empresas, especialmente las pymes de distintos tamaños, migraron a la informalidad y a otros modos de adquirir recursos, lo mismo de quienes pasaron a recibir subsidios y auxilios de tracto sucesivo que aunque precarios, ya cuentan con algo que les permite apenas sobrevivir sin salir a ocuparse. También dicen que el trabajo a distancia  reacomodó las nóminas con reducción de personal. De todas maneras mientras que los puestos en su número se achicaron, los frentes marginales crecieron. Además, sigue el fenómeno de la inflación que afecta a todos como un impuesto global; la carestía es ascendente en alimentos, materias primas; la problemática de los contenedores en el transporte internacional es todavía consecuencia de la crisis de la salud; las perspectivas que se han dado a conocer en recientes congresos de la banca, señalan que la inflación llegará a más de 4.5 por ciento al término de la vigencia, será superior el año entrante, que sumada, para algunos sectores, el vaivén devaluativo y la perspectiva de una reforma tributaria compleja, son temas de no poca monta que aún le toca lidiar en parte al actual gobierno y por relevo a quién lo suceda, esto sin prever el resultado electoral que se dé.

El esfuerzo que ha dado origen al buen suceso debe seguir constituyendo el norte de los pasos a seguir, así se denoten obstáculos por salvar. Las decisiones concertadas tienden a  la certeza de saber que ampliar la capacidad productiva e innovativa del país, pasa por el meridiano de la competitividad que genere prosperidad, ocupacionalidad y formación. La alusión puede sonar repetitiva, pero así es.

En días pasados el Consejo Privado de Competitividad (CPC) compuesto por importantes gremios, universidades y centros de pensamiento, en un informe de análisis definió cuatro  lineamientos estratégicos como núcleos básicos para determinar una sociedad en la que se puedan dar condiciones y oportunidades que integren a los ciudadanos. Tales prioridades se condensan así: educación y empleo de calidad; desarrollo de los mercados; conexión física y digital; un Estado eficiente en sus ramas constitutivas del Poder Público.

La tarea a continuar tiene que ver con proliferación de trabajo creativo y por ende el rescate de la gente. Piénsese, cómo lo ha dicho el CPC que en 2020, “3.5 millones cayeron en la pobreza monetaria”, no contando la absoluta y la pauperización de la clase media.

Pueda ser que las circunstancias del mejoramiento persistan y el llamado es a superar con rigor patriótico lo que se viene.

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