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jueves, mayo 23, 2024

Esperanza

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Después del gesto, nada ridículo, sí muy provocador y megalómano, por parte de Gustavo Petro, de decretar día cívico el pasado viernes 19 de abril, día de su cumpleaños y fecha especial para el M-19; ver esa Plaza de Bolívar de Bogotá desolada, generó un fresquito… Quizás el presidente está perdiendo la calle y también al pueblo… Calle y pueblo que él, en su ignorancia, asume están dispuestos a inmolarse por el caudillo.

Pero si algo generó Esperanza, fueron los miles de ciudadanos que salieron este domingo 21 de abril, a través de lo largo y ancho de la geografía nacional, a manifestarse en contra del gobierno Petro y sus políticas de caos en todos los frentes.

Más allá de la irónica, y de nuevo, desafiante respuesta del presidente, de publicar en la red X, una parodia de Jaime Garzón en respuesta a esas marchas del domingo; ya el presidente luce, como esos niños que a punta de rabietas se aíslan y están solos en el sótano de su casa… sin amigos, simplemente deseando incendiarlo todo, pero ignorantes de que cada gesto, cada decisión, cada rabieta, los aleja aún más del resto… niño sólo, aislado por decisión, incendiario, en eso se está volviendo el presidente de Colombia.

La Esperanza va renaciendo y quienes veíamos el panorama bastante oscuro y con mucho miedo y pesadumbre, podemos ver, de nuevo, que Colombia superará esta crisis y a este personaje y a este gobierno. Como dice habitualmente Bruce Mac Master, Presidente de la ANDI: “No olvidemos que este país superó a Pablo Escobar”. O sea, de tragedias sabemos, pero también de renacer y salir adelante.

Como con este gobierno, cada nuevo escándalo hace que nos olvidemos del escándalo del día anterior, muchas reflexiones pasan y se desvanecen, pero algunos juicios son tan claros, precisos y certeros, que es mejor no olvidarlos; pues en ellos encontramos más alimento para la Esperanza. 

Uno de esos análisis es el que se publicó en febrero pasado, en el diario ABC de Madrid, en una columna del intelectual Carlos Granés. En esa columna, que se compartió miles de veces en diversas redes sociales, Granés, entre muchos juicios quirúrgicos sobre el presidente, hizo este: “La distancia abismal que hay entre sus ideales y sus logros, entre la imagen que tiene de sí mismo y sus capacidades reales, convierte a Petro en un personaje trágico. Condenado al autoengaño y al victimismo, achaca su inevitable fracaso no a su ineptitud sino al complot de los malos. Lo fascinante es que su desgarramiento es el drama humano por excelencia”.  

Petro es y ha sido un personaje trágico, pero lo es y lo ha sido, precisamente por lo que señala Granés: Porque ignora su verdadero tamaño. Ignora que el lugar en la historia que se le había reservado, él mismo, él solo, lo está dilapidando. La imagen que tiene de sí mismo y sus logros, están a una larga distancia, respecto a lo que realmente ha hecho, es y será. La influencia global que se autoasigna, no pasa de ser un ridículo monumental que sólo a él lo expone. Y ya vemos que el amor que “el pueblo” y “la calle” le tienen, es sólo un sentimiento que también él se inventó o cree sienten por él muchos colombianos.

Renace la Esperanza. No podemos perder la determinación de superar esta horrible noche.

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