Por Julián Cárdenas Correa
Uno de los faros morales y éticos, o mejor, “morales” y “éticos” del socialismo hispanoamericano ha sido José Luis Rodríguez Zapatero, el expresidente español que ha sido quizás uno de los mayores defensores del chavismo desde sus inicios (Y quien hoy sabemos lo hacía por puro negocio).
Ese hipócrita que posaba de faro para los socialistas Petro (Colombia), Lula (Brasil), Shainbaum (México), y Sánchez (España), hace algunos meses dijo esto en un discurso:
“…hemos aprendido entre los compañeros, entre los militantes, entre las compañeras, que ser socialista es, normalmente, tener muy poco, y estar dispuesto a dar mucho”.
Claro, los borregos se levantaron y aplaudieron semejante hermosura de mensaje.
Días después sabemos que el señor Zapatero acaba de ser imputado en España por la Audiencia Nacional en el llamado caso “Plus Ultra” en el que identifican tráfico de influencias, organización criminal, falsedad documental y posible blanqueo de capitales. Todo con un trasfondo: Comisiones ilegales para Zapatero y su familia, por cientos de miles de euros, bajo la tapadera de consultorías. En resumen no tenía poco, tenía mucho… y lo que daba lo hacía a cambio de pagos y coimas.
Eso son en su mayoría los líderes socialistas. Hipócritas que aman el dinero y que utilizan a un sinnúmero de inconformes y descontentos para que les ayuden a llegar al poder pero sólo para enriquecerse ellos y poder vivir bajo las bondades del capitalismo.
Así como en España, en Colombia, México y Brasil hay millones que se niegan a ver lo evidente. Que los están manipulando a punta de cuento para vivir la vida que tanto critican, que tanto atacan.
Que millones de colombianos no quieran reconocer que Petro y su familia, por ejemplo, entre muchos de ellos, viven del Estado y que viven cual capitalistas consagrados, no disuade a la justicia para que, llegado el momento, actúe en consecuencia en caso de que se descubran y destapen hechos como los que se están destapando en varias latitudes.
Da un fresquito saber que esos “adalides y faros morales” terminarán como Cristina Fernández en Argentina: Condenados por la justicia. Así muchos sigan queriendo ver la realidad de otra manera, sí alegra que los corruptos, quienes sean y de la ideología que sea, terminan en la cárcel.
Así como es corrupción la de robarse y cobrar cosas que no corresponden, es delito pactar con delincuentes debajo de la mesa y ahí también en algunos años veremos cómo en Colombia, algunos supuestos líderes políticos de hoy, terminarán condenados y en la cárcel.
El consuelo de quienes hacemos las cosas bien, con decencia, con ética, con principios, es, muchas veces, que los años, la paciencia, nos permitirán ver cómo caen esos que han sido tan desafiantes, tan provocadores. Ver que terminen juzgados y castigados.
De cara a las elecciones del próximo domingo, ya sabemos que no cambiaremos el pensamiento de quienes aún viendo las evidencias siguen creyendo y defendiendo a Chávez, Maduro, Petro, Zapatero, Sánchez y otros; pero sí podemos invocar a la moral de quienes aún se declaran indecisos para que voten, no por una ideología o color político, sino por la coherencia, por la moral, por la decencia, que, en nuestro caso, coincide con la derecha. La extrema coherencia no es de izquierda.
Así no quieran reconocer millones de colombianos, es eso lo que nos promete un futuro cumplible, alcanzable. Lo demás es sólo resentimiento e hipocresía que busca el lucro y las venganzas personales de unos pocos aprovechados.
