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miércoles, abril 24, 2024

Escampavia. EL WHIPPING BOY.

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Miscelánea

LA CASA ESTÁ DETERIORADA

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Juan Guillermo Ángel Mejía

Whipping boy, el niño de los azotes, es una herencia
inglesa como se conocía al compañero del infante noble
quien recibía el castigo físico al que se había hecho
merecedor el intocable por su rango; en el pasado
reciente se aplicaba en los grupos escolares cuando el
responsable de una acto punible se camuflaba entre sus
compañeros, entonces el profesor seleccionaba, al azar,
quien respondiera y por lo tanto recibía el castigo como
chivo expiatorio.
Me convertí en un whipping boy pero con una
diferencia, todos quienes firmamos la carta al señor
Presidente, pidiendo se revisaran los comportamientos
de Autopistas de Café y a raíz del colapso del puente del
Alambrado, reconocimos la autoría y conformidad con el
texto cuestionado, así que resulté seleccionado para el
castigo, no como consecuencia de una selección al azar,
sino por razones que presumo, dados los antecedentes
cuando se me ha perseguido por mis opiniones y
denuncias.
Las amenazas que recibí, de parte de las Autopistas
del Café, generaron el efecto contrario al que buscó la
empresa de los peajes, gracias al respaldo que me han
brindado quienes hemos puesto sobre la mesa la manera
como la empresa en cuestión ha abusado de lo que le
encomendó el estado, a cambio de un peaje, para

diseñar, construir, mantener y cuidar, manifestación a la
que se han sumado centenares de ciudadanos, sin
esperar recibo.
Las casi 500 personas que con su firma, en una
escasa semana, rechazaron el constreñimiento que nos
hicieran tanto Autopistas del Café como Odinsa, se
quedaron cortas, siguen llegando muchísimas notas de
respaldo, todas ellas sin necesidad de acudir a
recolectores de firmas ni a propaganda pagada, por el
contrario fue esta una manifestación de como los
nuestros repudian la injusticia, en un punto de quiebre
cuando la gente empieza a manifestar que no todo vale.
El abuso de las camarillas que se han apoderado de
lo que de todos es, mismas que en nada se detienen para
mantener sus privilegios, los cuales han logrado, de una
parte en la penumbra de las juntas directivas, de otra en
la compra de: votos, apoyos y conciencias, todo ello sin
descartar la complicidad del silencio y la tolerancia de los
gremios y de la comunidad que ignora o acepta, cuando
pone en primer lugar sus intereses, pasividad que
contrasta con la herencia de trabajo, generosidad y
compañerismo que heredamos de nuestros mayores.
El afecto y la solidaridad que he recibido
comprometen mi gratitud, a tal punto que unas mil
gracias no bastan, por ello reitero mi compromiso con mi
ciudad, con mi gente, con mi pais, seguiré defendiendo
los buenas costumbres, los intereses, la ética que
desagraciadamente está en la trastienda de la conciencia
colectiva, por ello le notifico a mis malquerientes que

enfrentaré sus ataques y sus odios, porque de mi lado
están los ciudadanos de bien, la gente que siente y piensa
que no todo esta perdido, que la conducta que hiciera
grande a mi ciudad a mi departamento, aún tiene
vigencia.
No tengo espacio en este escrito para registrar
tantos nombres y apellidos que me han manifestado su
apoyo, por ello guardaré en el baúl de mis afectos a cada
uno de quienes comparten los valores que hacen grande
a una sociedad, pero debo dar unas mil gracias en
especial a mi esposa Dorita, quien no me ha abandonado
ni un minuto a Guillermo Botero mi amigo de siempre,
inteligente y diligente como pocos, a Luis Fernando Ossa
quien, como el inolvidable Cofrade, no traga entero, al
ilustre Jaime Bernal, a los comunicadores Gustavo
Álvarez, Luis Fernando Cardona, Luis Garcia, Hernán Tena,
a Juan Carlos Grillo, Javier Castaño, Aurelio Suárez, Carlos
Alfredo Crosthwaite, Diego Luis Lopez y a todos aquellos
quienes han dicho: lo que es con Juan Guillermo es
conmigo.

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