Con el rompecabezas armado se reacomoda el mapa electoral. En nuestro concepto solo quedan tres duplas con votos, otras tres, las que quizás reciban algún dinero por superar ese fatídico tres por ciento, que es muy poco para quien participe en esta carrera de largo aliento.
Los sin votos no alcanzarán los mínimos legales, son quienes buscan, como Eróstrato, quien logró que se le recordara, ese don nadie, que destruyó, con un par de martillazos, algo bello elaborado en largas jornadas de trabajo, tal como lo hacen los encapuchados y destructores de lo ajeno en las calles y plazas de Colombia, financiados y aupados por políticos, que aspiran aterrorizar, ante la imposibilidad de convencer.
Los que quedan: primero, el candidato del continuismo, el comunista y preferido de Tiro Fijo, Iván Cepeda, quien, con el escudo de ser un patrocinador de la paz, esconde sus afectos y amores con los violentos, aquellos causantes de centenares de miles de muertos, de secuestrados, de heridos y de familias destrozadas. El es heredero de dirigentes del partido comunista, de Manuel, vilmente asesinado, quien fuera mi vecino de curul en el Senado, y de madre también militante de la izquierda radical; Cepeda además es esposo de la asesora de las FARC en la Habana y actual funcionaria de la JEP. Este candidato ofrece ríos de leche y miel, usando la misma fórmula que ha arruinado y sometido a la miseria de generaciones enteras en: Cuba, y más recientemente en Venezuela, en Nicaragua y en todos aquellos países en donde se sigue haciendo mismo y por lo tanto consiguiendo la misma tragedia. Cepeda se ha hecho acompañar de una líder de la comunidad indígena del Cauca, la muy poderosa y rica receptora de miles y miles de millones del presupuesto nacional, muy distante de las otras etnias que no andan en toyotas, ni marchan al son que Petro toca, pero quien aporta sin duda y representa a una comunidad poderosa y combatiente, que con la bandera de la identidad étnica, practica la segregación racial a ultranza.
En la otra esquina están quienes ofrecen el cambio; de un lado Paloma, heredera del maestro Valencia, uno de los más afamados poetas Colombianos, un poderosos orador y también conocido por sus traducciones de: Baudelaire, Wilde, Verlaine entre muchos otros íconos de la literatura universal y del expresidente del mismo nombre; por el lado de la madre es descendiente de Mario Laserna, el científico, académico gran amigo de Einstein y rector de bien reconocida Universidad de Los Andes, ella entonces es heredera de dirigentes de renombre, de personas de inteligencia superior y bien demostrada; ha invitado a un personaje discutido y discutible, Oviedo quien es persona académicamente superior y que representa a un gran número de Colombianos, una minoría que se hace sentir y reclama respeto a sus tendencias y creencias, de esta manera combina esa tradición de inteligencia y laboriosidad con un modernismo que ya ocupa un lugar en la sociedad universal.
También ha mostrado tener respaldos muy importantes la otra dupla de los no continuistas, a quien se conoce como El tigre, un abogado sin tradición política, quien tiene un discurso claro y sin dobleces, nada con Petro, con el continuismo, con la violencia, la corrupción, la improvisación y el gasto desenfrenado en burocracia inepta y ladrona, Abelardo de la Espriella, se hace acompañar a un exministro y reputado doctor en economía José Manuel Restrepo, quien le da un equilibrio a su radicalismo que tantos adeptos atrae.
De nuestra parte hemos decidido respaldar a la dupla de Paloma y Oviedo, pensamos que si bien es necesario aceptar que nadie es perfecto, ni es un privilegiado inmaculado y sin defecto alguno, ellos si son una garantía de cambio, de respeto por las instituciones y la democracia, de acatar las posibilidad de elegir y optar por alternativas vitales, por eso y por mucho más votaré e invito a votar por la Paloma.
