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jueves, febrero 22, 2024

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Juan Guillermo Ángel Mejía

Columnista

Mi admirado  y mejor columnista Ferney Henao publica  el “Taller de la verdad”, iniciativa que aplaudimos ya que así se suma a quienes cuestionan a los fabricantes de la verdad revelada,  a las bodegas y a los periodistas prepago.

Cuando leemos y escuchamos tantas realidades hechas a la medida, como las rectificaciones que muestran la otra cara de la moneda, encontramos con que ellos y también nosotros terminamos  presentando “mi verdad”, misma que se confunde con las ideologías o simpatías del autor y del contra autor, quien cuando actúa como censor, fatalmente termina en los mismos sectarismos que pretendía combatir.

De los ejemplos que nos entrega el autor del Taller se filtran sus simpatías políticas, sesgo que inevitablemente afecta a quienes no han llegado al nivel de santidad que les permita alejarse del mundanal ruido.

Advertidos los riesgos de caer en lo que estamos criticando, con el respeto que me merece Ferney, quiero revisar el escrito que titula “La Mentira sobre el Petróleo y la Diversificación” dice: “han difundido que Petro va acabar con el petróleo, otra falacia más. Lo que Petro dijo es que en su gobierno no se contratarán nuevas exploraciones petroleras y ha propuesto que Colombia deje de depender del petróleo, diversificando su economía”

Dicho lo anterior el autor se dedica a analizar la dependencia del petróleo, habla del vertiginoso crecimiento de las energías alternativas, vaticina el derrumbe de la demanda y de los precios y hasta nos cuenta que traeremos del espacio sideral combustibles mejores; algunas de sus predicciones son irrefutables, otras como las derrumbe de los precios menos afortunadas y compartimos su preocupación por el medio ambiente.

El escrito abandona la premisa inicial:  es falacia que Petro al acabar con la exploración va terminar con el petróleo,  meta bien posible; el petróleo es un recurso no renovable, el que se gastó se gastó y no retoña, ni sale por generación espontánea;  hay que buscarlo haciendo sísmica, perforando pozos exploratorios, luego los de desarrollo y termina con algunos de ellos como pozos comerciales.

Para resumir entre el 2015 y el 2020 se perforaron 214 pozos exploratorios de los cuales 60 resultaron comerciales,  así que a partir del pozo de exploración; el promedio de tiempo necesario para iniciar la producción es de 5 a 6 años.

Para disponer de combustibles para mover los 17 millones de vehículos que circulan por el país, más los millones de galones que consumen las generadoras de energía para atender a las regiones más apartadas y para  la demanda en tiempos de sequía, para mover las bombas que riegan en verano y extraen las aguas que inundan los cultivos y para operar la maquinaria que mueve la agricultura, para todo esto se requiere de combustibles, los cuales serán y así lo deseamos, sustituidos por energías más eficientes y limpias, pero eso no se dará de la noche a la mañana y los motores que hoy nos mueven seguirán circulando, estiman los más optimistas, por décadas.

Si dejamos de explorar y perforar, no solo dejaremos de exportar sino que además deberemos importar el combustible para mover al país; Colombia consume el 50.67% de su producción, en diciembre de 2021 exportamos 15,3 millones de barriles, la producción fiscalizada en enero 2.022 fue de 739.848 (BOPD); con el petróleo a más de US 100 dólares el barril, haga apreciado lector las cuentas de cuanto perderemos y ni pensar cuanto nos costará importar otro tanto

Mi querido Ferley, si no exploramos, no producimos,  si no producimos se acabará el petróleo colombiano luego no es una falacia advertir el inmenso costo de esta movida y de contera no nos dijeron que hacer para no parar los camiones y las máquinas.

Para estar informado

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