*Por Julián Villa Franco
La consolidación de un sistema de equipamientos colectivos planificado desde criterios de cobertura social y territorial constituye uno de los principales desafíos para las ciudades intermedias en crecimiento. En Pereira, la adecuada organización de estos equipamientos permitirá garantizar condiciones de accesibilidad, asequibilidad y calidad en la prestación de servicios esenciales para la comunidad, hecho que tiene que darse a partir del POT que no se implementa y de planes maestros que aún no se desarrollan.
Los equipamientos colectivos son mucho más que edificios funcionales; son elementos fundamentales para la cohesión social, la equidad territorial y la calidad de vida tanto en territorios urbanos como rurales. Para Pereira, según el acuerdo 35 de 2016 las categorías de equipamiento son: recreación, educación, cultura, salud, asistencia y protección social, seguridad, transporte, gobierno, abastecimiento y atención y prevención de desastres. Su correcta distribución territorial permite responder de manera eficiente a las dinámicas poblacionales y a las necesidades reales de la ciudadanía.
Un ejemplo de referentes exitosos que evidencian el impacto positivo de este tipo de intervenciones son las UVAs –Unidades de Vida Articulada– desarrolladas en Medellín, donde espacios residuales e infraestructuras técnicas fueron transformados en escenarios públicos para el encuentro ciudadano, la recreación, la cultura y la integración social. Estas experiencias demuestran que los equipamientos colectivos pueden convertirse en motores de transformación urbana y fortalecimiento comunitario cuando se desarrollan con visión social y calidad arquitectónica.
Desde la Universidad Católica de Pereira se ha apoyado permanentemente la consolidación de estos sistemas mediante estudios académicos y ejercicios profesionales orientados al fortalecimiento de la infraestructura social del Municipio. En 2021, se apoyó el desarrollo del Plan Maestro de Equipamientos Educativos, estudio que buscó organizar territorialmente la prestación del servicio educativo desde criterios de calidad, sostenibilidad y cobertura equilibrada.
Actualmente, se acompaña al Municipio en los estudios y diseños de cuatro equipamientos colectivos, correspondientes a dos nuevos y dos procesos de mejoramiento de infraestructuras existentes. Estas intervenciones se desarrollan bajo tres principios fundamentales: garantizar la mejor calidad para los equipamientos públicos de acuerdo con las capacidades del Municipio, articular los proyectos con sus contextos urbanos y ambientales, y construir propuestas que respondan directamente a las necesidades sociales mediante procesos participativos con las comunidades.
Resulta fundamental que la comunidad exija equipamientos colectivos con la mejor calidad. La arquitectura pública debe trascender la solución básica de necesidades para convertirse en una herramienta de dignificación social, fortalecimiento urbano y construcción de espacios incluyentes, sostenibles y seguros. Una comunidad que demanda mejores equipamientos impulsa también una ciudad más equitativa y humana.
*Docente Universidad Católica de Pereira.
