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jueves, febrero 22, 2024

Eppur si muove

Es tendencia

UTOPIAS

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Julián Cárdenas Correa

Columnista

No tengo claro a qué gurú de la economía, ni en qué contexto, se le increpó respecto a la “crueldad” de las leyes de la oferta y demanda, pretendiendo con ello la ya típica crítica a la injusticia que todos ven en los mercados y en la interacción de esas fuerzas entre compradores y oferentes. Aún siendo un recuerdo vago, recuerdo que ese economista, a la persona quien le criticaba, le dijo algo como esto: “Más cruel me parece la ley de la gravedad, que no tiene contemplaciones respecto a si quien se cae de una altura considerable sea niño, o viejo, o rico o pobre, o negro o blanco… igual, si la altura es lo suficientemente calamitosa, hará que quien caiga, muera”.

Y me vino a la mente este recuerdo con el revuelo que causó el documento que parece ser una guía de lo que consideran algunos petristas, debe ser la política de Ciencia y Tecnología durante el próximo gobierno.

La ciencia no es sexista, ni elitista, ni excluyente… es sólo ciencia. Así como la ley de la oferta y demanda, así no quieran quienes odian que se cumpla; se cumple; también la ley de la gravedad ejerce en el universo su poder. Igualmente el conocimiento científico está ahí y por más saberes ancestrales que se invoquen, o por más poder y espíritu se pretenda reconocer a la Pachamama… es el conocimiento científico el que nos trajo a acariciar una expectativa de vida que ya se acerca a los ochenta años; es el conocimiento científico el que nos permitió lograr una disminución radical en la mortalidad infantil (Irónicamente esta última sigue siendo preocupante precisamente en las zonas del país en donde se da tanto relevancia a la sabiduría ancestral). Es ese conocimiento, la investigación científica y su procedimiento, lo que nos trajo tantas mejoras en la calidad de vida. Es la ciencia la que nos tiene, de verdad, viviendo sabroso.

Es difícil participar en el debate, máxime cuando así no se quiera reconocer, seguimos siendo gobernados de tantas maneras por la superstición.

No debe mezclarse superstición con religión. Como lo sostuvo Voltaire en su Tratado sobre la Tolerancia (¡Hace casi 3 siglos¡): “La superstición es a la religión lo que la astrología a la astronomía, la hija muy loca de una madre muy cuerda. Esas dos hijas han subyugado hace mucho tiempo a toda la tierra”. Y las cadenas de WhatsApp son evidencia de lo que en pleno siglo XXI aún muchos colombianos creen que es cierto.

Para la muestra un botón. Leí en el País de España cosas como estas: “Robo de cadáveres en el pueblo sepultado por el volcán: El cementerio de Armero, la población colombiana que desapareció hace 36 años bajo la lava, ha sido saqueado por ladrones que venden los cuerpos a hechiceros y brujos”. Ridículo monumental.

Por fortuna, por mucho que pretendan mezclar superstición con saberes ancestrales y todo ello con ciencia, el mundo científico seguirá moviéndose. Como dijo, hipotéticamente, Galileo Galilei; entre dientes y aún en presencia de los jueces: Eppur si muove… y sin embargo se mueve.

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