Enfrentamiento entre las campañas: ¡al pan, pan y al vino, vino!

Por: Alvaro Ramírez González.
Estamos a 45 días de la primera vuelta presidencial.
Las campañas en plena acción y el ambiente político, caliente y pesado.
Sobre todo, entre las dos campañas de Centro -derecha, que son las del Tigre y Paloma.
Ayer explotó el propio presidente Uribe, acusando al Tigre de maltrato a Paloma su candidata, pero reconociendo que es muy respetuoso con El.
Dos competidores que tienen totalmente claro que estarán unidos para la segunda vuelta.
Con el propósito de derrotar allí a Iván Cepeda.
Ese es el enemigo.
¡Es el Coco!
Pero hay profundas distancias entre las dos campanas, la del Tigre y la de Paloma.
El Tigre es Uribista, muy amigo de Uribe.
“¡Pero no soy Uribe!”, manifestó enérgicamente en reciente entrevista.
Con eso dijo todo.
El Tigre y Paloma caminan por dos senderos muy distintos y muy distantes.
El Tigre, nunca quiso pertenecer al CD.
Lanzó su candidatura con un movimiento popular llamado “Defensores de la Patria”, que inscribió su candidatura por firmas.
El Tigre no quiere llegar a la presidencia de la mano de los políticos tradicionales.
Es más, dice que sólo “un movimiento popular y no una alianza con partidos tradicionales, es la que puede derrotar a Cepeda.”
No hay pues en la campaña del tigre, alianzas con los partidos tradicionales.
No quiere deberles un solo voto si llega a la presidencia.
Tampoco financiación de ningún grupo económico.
No quiere amarradijos ni compromisos o deudas con empresarios.
Y el tercer punto, quizás el más distante, son las posiciones firmes y rigurosas de su propuesta.
Paloma ha hecho alianzas con toda la Fauna Política.
“Esto es sumando!”, afirma la candidata.
La financiación de su campaña se basa en aportes de empresarios particulares.
 
Pero la presencia de Oviedo como Vice, la tiene bloqueada en temas críticos, como la continuidad de la JEP, de los procesos de paz, la fumigación aérea de la coca, los bombardeos a los campamentos terroristas, la prohibición de los bloqueos y las capuchas, y la ideología de género.
Oviedo y el Tigre son radicalmente opuestos en esos temas.
Y Paloma, atrapada allí, por Oviedo.
Con tantas diferencias y distancias, es apenas normal, que no haya buen entendimiento entre las dos campañas.
El Tigre además se lanzó con una vigorosa campaña publicitaria, que lo conectó con el Pueblo.
El Tigre se desmarcó de Uribe.
Es totalmente independiente.
Paloma depende de Uribe.
Pagada de un cordón umbilical, con el hombre que la cogió con el 1% y la tiene hoy de semifinalista.
Un berraco electorero, y su jefe de siempre.
Son dos caminos también muy distintos.
En 45 días sabremos quién de los dos (o los dos), pasa o pasan, a la segunda vuelta.
Y entonces habrá que correr a sanar y a suturar heridas.
Serán tiempos de unión.
¡No hay otro camino!
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