14.1 C
Pereira
lunes, julio 22, 2024

En política, primero debería ser lo primero

Es tendencia

- Advertisement -

Luis García Quiroga
Columnista

En política todo voto cuenta. Y si hay algo que alimenta la corrupción política, las malas prácticas electorales y ha sido un engaño y un daño monumental, es el aterrizaje de políticos de otros departamentos que vienen a Risaralda a pescar votos.

Es triste decirlo, pero también los ciudadanos que votan por esos candidatos al Senado de la República alimentan esa corrupción con esa mala práctica electoral y de paso hacen un grave daño colateral a los intereses de un departamento cada vez con mayor pobreza en su representación en el Congreso.

Todos sabemos que el poder político del Congreso es fundamental para las regiones porque de los congresistas depende que, como en el caso de Risaralda, tengan suficiente polenta para hacerla sentir trayendo recursos y no echando discursos sectarios que son gasolina para el fuego polarizante.

Además del desmirriado liderazgo, nuestros congresistas no tienen peso político, porque no tienen peso electoral.

Al terminar el cuatrienio de este Congreso, en las mesas directivas del Congreso, los nuestros pasaron en blanco y se deduce que les fue mejor a muchos deportistas en Tokio que al menos traen diplomas olímpicos.

Risaralda tiene menos del 2% del poder electoral en el Congreso. Electoralmente no representamos casi nada y cuyos políticos son elegidos con votaciones muy pobres. Por eso no tenemos estadistas, ni músculo político en las altas esferas del Estado. Es la verdad.

Una referencia de la desnutrida política de Risaralda son los $700 mil millones que el gobierno le dio a Caldas para el Aeropuerto de Café en Palestina luego de que la corrupción se tragó los $400 mil millones que aportó hace 15 años. Para el AeroMatecaña a duras penas nos dieron $50 mil millones rogados y tuvimos que concesionarlo.

La gente debería entender que el gobierno no regala nada. Que el presupuesto nacional es la plata de los impuestos que los congresistas deberían gestionar o jalonar para las obras sociales y de infraestructura.

Para colmo de males, no distinguimos la prioridad política. En todas partes solo se oye hablar de candidatos presidenciales como si primero fueran las elecciones presidenciales (mayo 2022) y no las de congreso (marzo de 2022).

Basta preguntar de qué le ha servido a Risaralda tener una de las mayores votaciones porcentuales para los presidentes de los últimos 20 años.

Basta recordar que Duque prometió $10 mil millones para el derrumbe de Aeromatecaña y el alcalde Maya se tuvo que poner grosero para que los giraran. ¿Y nuestros congresistas risaraldenses? ¿Y los de afuera que pescaron votos aquí?

Ya sabemos dos cosas clave: Primero lo primero. Y si no te metes con la política, la política se mete contigo.

Para estar informado

- Advertisement -
- Advertisement -

Te puede interesar

- Advertisement -