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miércoles, abril 17, 2024

El volteo de tierras: una práctica común

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Jairo Arango Gaviria

Columnista

El volteo de tierras consiste en comprar predios rurales aledaños al perímetro urbano, los cuales de un momento a otro aparecen dentro de las zonas de expansión, suburbana o directamente urbana.

Estos cambios de uso del suelo con el único afán de enriquecer unas cuantas personas es más común de lo que se piensa. En Colombia hay muchos casos emblemáticos que han utilizado esta modalidad y que son materia de investigación en los entes de control. En Mosquera (Cundinamarca) durante la vigencia 2008-2011, se hizo una modificación ilegal al POT que cambió de rural a urbano una porción de suelo que elevó exponencialmente el   valor/m². Este caso es quizás el más visible en tanto no solo fue el primero, sino que involucró altas personalidades de la vida nacional, incluyendo funcionarios y empresarios, y que sirvió de ejemplo para que otros municipios utilizaran estas prácticas de ilegalidades urbanísticas, donde por la voracidad de enriquecimiento de unos pocos, el costo contra el deterioro de las zonas de protección ambiental sea muy alto.

Sin embargo, hoy ya no es únicamente la modalidad de cambiar la clase de suelo modificando el POT, ilegalmente, sino que estas prácticas se están realizando con nuevos “emprendimientos”. Uno de ellos es el de construir lotes en parcelaciones licenciadas, pero cuyas mejoras (casas), son construidas sin ninguna autorización a la vista de todos y de nadie. Cerritos está lleno de estos ejemplos. Otra modalidad es la de hacer una levantamiento topográfico en un terreno rural y subdividirlo en varios lotes de menor área, para salir al mercado. En este caso el comprador no garantiza que compró un lote específico, sino que el vendedor lo incluye en la escritura como un derecho en común y proindiviso. Aquí el comprador nunca podrá llegar a obtener una licencia de construcción para construir su casa; igual termina construyendo ilegalmente esperando que el tiempo pase y que el municipio le legalice esta infracción urbanística.

Una forma de evitar reducir estas malas prácticas urbanísticas está en las manos de los diferentes agentes de la sociedad que incluye entre otros los profesionales de la construcción los cuales no deben emprender ningún proceso constructivo sin antes obtener en las curadurías las licencias de urbanismo y construcción. Por su parte los dueños de los predios deben ser conscientes que el construir sin las licencias incurren en faltas que llegan incluso a la demolición de la mejora por haber incurrido en una infracción urbanística, además de la acción penal.

La responsabilidad de atender los componentes del POT  para darle un adecuado uso del suelo a nuestro territorio y hacer desarrollos legales, es una responsabilidad de todos los actores de las diferentes disciplinas de la sociedad.

Si queremos que nuestro territorio no llegue a ser inviable debemos aceptar y contribuir a la cultura de la legalidad urbanística, y dejar de pensar en que con dinero todo se puede.

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