Adriana Vallejo
Se habla mucho de la crisis de la universidad, pero poco del tramo donderealmente se pierden los jóvenes: el grado décimo y once y el año siguiente a la finalización del colegio. En Risaralda, ese tramo debe ser la prioridad, no solo para mejorar las cifras de educación sino también las de desempleo.
Según cifras del Ministerio de Educación en 2025, la cobertura neta en educación media del departamento fue de 49 %: casi la mitad de los adolescentes de 15 y 16 años no cursaba el nivel que le corresponde. El indicador retrocedió un punto frente a 2024. Solo 48,01% de los bachilleres risaraldenses ingresó a la educación superior al año siguiente de graduarse. El promedio nacional llegó a 47,9% con una brecha enorme entre zonas urbanas (51,5%) y rurales (31,9%).
Risaralda tiene una cobertura bruta en educación superior de 62%, entre las más altas del país, en buena medida porque Pereira recibe estudiantes de toda la región. No obstante, casi seis de cada diez bachilleres no continúan de inmediato
su educación. Los jóvenes se quedan en el camino, muchos de ellos sin estudio o
sin trabajo.
Una solución sería avanzar hacia la obligatoriedad de la educación media en Colombia. La Constitución solo la exige hasta noveno grado. Además, una media técnica obligatoria y de calidad permitiría que los jóvenes terminen con una competencia certificable y una ruta clara hacia la formación técnica, tecnológica o profesional.
La educación media debe articularse mejor con el sector productivo. Igualmente, es importante impulsar la modalidad dual con las empresas de la región en sectores estratégicos como agroindustria, logística, turismo, servicios otecnologías de la información.
En suma, la apuesta por mejorar la cobertura en la educación media es el camino para mejorar el tránsito a la educación superior y compensar la pérdida de jóvenes producto del cambio demográfico.
