Juan Hurtado Cano
Estamos a un mes escaso de iniciado el Gobierno de la Patria Milagro, para darnos cuenta de lo que se vendrá para nuestra agobiada Nación, después de sufrir el peor e irresponsable mandato del que la historia de Colombia nos tiene por bien informados.
Petro terminó su catastrófico cuatrienio saqueándolo todo y en todos los frentes. Primero, la economía nunca antes había sufrido la esquilmación de nuestros recursos públicos de esa manera tan irresponsable, que no tuvo la más mínima vergüenza de mentirle al Congreso con la presentación de un Presupuesto General de la Nación totalmente mentiroso y desfinanciado, que el Gobierno del presidente De la Espriella se vio obligado a cambiar para corregirlo e ingresarlo de nuevo al Congreso para su estudio juicioso, con las realidades fiscales que nos dejaron.
Segundo, El Tigre Presidente dejó claro que la fracasada, vergonzosa y política de la llamada paz total sería desmontada totalmente, porque terminó siendo la entrega total de nuestra Nación a los peores criminales, que solo buscaron arrodillar a nuestras heroicas Fuerzas Militares y de Policía, regresándonos a la barbarie que nos dejaron los terroristas de las guerrillas colombianas.
Después de estar casi derrotadas en el Gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez, llega el farsante de Santos, nos traiciona, les devuelve a los subversivos todo lo impensable y les entrega hasta curules en el Congreso, terminando con los tarimazos de Petro, Zuletas, mimando a los bandidos en la peor afrenta contra la dignidad de la Nación.
Estos delincuentes estaban perentoriamente notificados de que, si no se entregaban a la justicia, serían perseguidos en sus madrigueras y dados de baja, como acaba de suceder con un tal bandido “Bendito Menor” y su tal compañera “Bebesita”, que azotaba la sufrida tierra de La Guajira y ayer cayó con otros compinches, con la eficaz acción de nuestras autoridades militares, apoyadas por una inteligencia que había sido casi que desmontada por las veleidades pacifistas del lunático señor Petro, del que felizmente nos libramos el pasado 7 de agosto, para tranquilidad y salud de la República. No habrá tregua alguna con los bandidos.
La puntualidad con que el Gobierno de la Patria Milagro, con todo su eficiente equipo de Gobierno, viene atendiendo los desastres ocasionados por el terremoto de hace poco menos de un mes nos muestra el rumbo seguro que tendrá el país y sus áreas afectadas, con la participación del empresariado y la comunidad internacional, que ya está comprometida con la reconstrucción y será mayormente avalada con la visita anunciada del secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, quien vendrá de visita oficial a Colombia, demostrándonos con su presencia amistosa que ahora sí se continuará una tradición histórica de nuestras relaciones diplomáticas y comerciales con la primera potencia mundial, tradición que dinamitó estrepitosamente el inefable señor Petro. A todo lo anterior tuvimos la histórica llamada de nuestro venerable pontífice, Su Santidad León XIV, por veinte minutos, a nuestro mandatario Abelardo De la Espriella, expresándole su compromiso con la Patria Milagro y el de nuestra Iglesia católica para atender, con fe y amor cristiano, tanto sufrimiento que nos golpeó, pero que, con la unión de todos los corazones, lograremos superar por la fuerza avasallante de un pueblo unido que todo lo mejor se merece.
Solo tenemos que estar atentos para que todas las ayudas que llegan sean puntualmente supervisadas, para que la politiquería y la corrupción no hagan de las suyas, como ya empezamos a escuchar.
Que Dios nos tenga de su mano providente siempre.
Adelante, señor presidente Abelardo, que ya está uniendo a todos los colombianos con sus ejecutorias firmes por la Patria.
