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lunes, mayo 20, 2024

El sueño del Pibe

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Alfonso Gutiérrez Millán
Columnista
A fines de los años 50, cuando los prohombres se escapaban de las fiestas del Rialto para encontrarse con las otras en el “Popy Club” y los guapos de pueblo bailaban milongas en el Dancing de la calle 1ª con 10ª, los preadolescentes escuchaban embelesados una letra tanguera que rezaba así: “…faltando un minuto, están cero a cero…entonces, el pibe, tomó la pelota y gambeteando a todos enfrento al arquero: y de un fuerte tiro…Goool… ¡Rompió el marcador!”.

Este “Sueño del Pibe” lo realizó Diego Armando Maradona. Un rapaz de los barrios bajos del Buenos Aires gardeliano que empezó haciendo la 21 con pelota de trapo para largarse a gambetear la vida desde aquel Argentinos Juniors que nos dió la oportunidad de observar su mejor gol en nuestra sagrada cancha pereirana. Constituyéndose después en señor y dueño de esa catedral eterna del peronismo que es La Bombonera y llegando a cubrirse de gloria y oro en el Camp Nou de los fanáticos culés. Mas, como en el tango, jamás falta el roce con el malevaje, con la promesa de “esnifar” blanca fue tentado por la Camorra para elevar hasta la cumbre del calcio a ese mediocre club que entonces era el Nápoles.

Porque Maradona es Argentina. Y Argentina es un tango eterno. Y allí no valen los moralismos burgueses o pequeñoburgueses. El varón es astuto, coqueto, atrevido y putañero. Y la hembra es hermosa, retrechera, interesada y traicionera. De lo contrario, se acaba el tango. Los argentinos no esconden nada, pues se ufanan de vivir entre la gloria y el caos. Esta pecaminosa autenticidad los lleva a sentirse como los más humanos y mejores del mundo: una muestra de ello la tendríamos en Borges, Bergoglio o Maradona. Pero, mejor oigámoslo en palabras del crack: “…yo me decía: “estoy para ser el mejor del mundo. No era de agrandando, no. Era de pura confianza. Y para transmitirles confianza a todos los demás. ¿No creían en nosotros? ¿No creían en mí? Agárrense, porque nosotros sí creíamos, yo sí creía. El loco de Maradona creía”.

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