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lunes, mayo 20, 2024

El que se divida pierde

Es tendencia

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Carlos Andrés Hernández

Columnista

La semana pasada quedó en evidencia la división y diferencias entorno a la elección de las mesas directivas del Senado y la Cámara de Representantes de las dos posibles fuerzas que enfrentarían al partido de gobierno en las próximas elecciones, estamos hablando de los simpatizantes de la Coalición de la Esperanza y del Pacto Histórico, los cuales tienen como líderes visibles a Sergio fajardo y Gustavo Petro. Todavía no se cocinan fuertes alianzas que puedan enfrentar al decaído partido de gobierno que busca en medio de sus desgastadas toldas quien pueda salvarles el pellejo con una imagen presidencial de capa caída, en medio del descontento social marcado por la crisis de la pandemia y las protestas y bloqueos de los ciudadanos. La apatía por los partidos y políticos tradicionales que no lograron cautivar y leer las necesidades de un pueblo crece cada vez más. De cara a las elecciones del 2022 se ha venido incubando un gran inconformismo por la clase política colombiana, en medio de las charlas, los tertuliaderos y diferentes escenarios, los ciudadanos constantemente expresan su descontento por sus dirigentes políticos, les han perdido la fe, ya no les creen, y con ellos también se ha ido la esperanza para poder enfrentar situaciones coyunturales que agobian a los colombianos.

De igual manera los partidos políticos han venido perdiendo fuerza, han perdido sus ideologías, se han venido desdibujando, las nuevas generaciones no identifican los procesos históricos que los crearon, y las mutaciones camaleónicas de muchos de sus integrantes los han convertido en partidos sin rumbo, marcados por la agenda de los intereses individuales que prima sobre los colectivos, más que partidos se han convertido en desvertebrados o partidos sin columna, sin estructuras, sin imagen, sin ideas; Los partidos políticos tradicionales no le apuntaron al cambio y la renovación, dejaron envejecer sus huestes con líderes desgastados que no le apostaron a la juventud y la trasformación, dejaron que sus canteras emigraran, se han perdido en el valle de los cadáveres políticos. De igual manera los partidos coyunturales o de garaje se basaron en plataformas ligeras o en caudillismos forjados bajo intereses o momentos circunstanciales con el fin de agitar las masas, empuñando causas  distorsionadas que con el tiempo se fueron disolviendo, con un agravante, en el momento de enfrentar responsabilidades políticas de sus actos y los escándalos resonantes, desaparecieron o mutaron. El panorama para los candidatos que se lanzan al ruedo en las próximas elecciones no está fácil, El abstencionismo podría crecer con respecto a las elecciones del 2018. La pregunta es, ¿quién será la opción que le cambie el rumbo al país?, las movidas políticas deben ser muy bien calculadas e inteligentes; Si las posibles fuerzas de oposición  de centro izquierda que ofrecen ser las nuevas alternativas políticas se van divididos como históricamente ha pasado y no unen fuerzas, lo más seguro es que de nuevo perderán; Lo mismo le sucede a partidos históricos como el liberal y conservador, de no arrimarse a un buen árbol ya que no poseen figuras de trascendencia que convenzan a los colombianos con propuestas claras, concretas y contundentes podrían quedar de nuevo huérfanos de poder. ¿Qué movida hará el partido de gobierno para ostentar el poder?, haría alianza con su viejo y desgastado aliado el partido conservador?, ¿seguirá con candidatos eternos como Oscar Iván Zuluaga?, ¿o se la podría jugar con candidatos independientes como los exmandatarios Dilian Francisca Toro, Federico Gutiérrez, Peñaloza o Alex Char que esperan el guiño del expresidente Uribe?. El arte de la estrategia política se basa en el sumar, en traer aliados para fortalecerse, el que se divida pierde.

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