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jueves, febrero 29, 2024

El poder innegable de la imagen y el sonido

Es tendencia

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* Javier Alfonso López Morales
Columnista

Nunca antes las pantallas, las consolas y las cabinas de sonido habían tenido tanto protagonismo, como en la actualidad. No se puede imaginar un mundo donde estos dispositivos no estén presentes y siendo empleados cada vez más.
La cotidianidad advierte un aumento significativo y desproporcionado de estos equipos tecnológicos que colman de contenidos audiovisuales la vida de las personas.
Sin mencionar los momentos más álgidos de la pandemia, donde los impedimentos del desplazamiento físico convirtieron en verdaderas “vedets” comunicativas a salas virtuales, videojuegos, televisores, aplicaciones musicales, entre otras. “La virtualidad llego para quedarse” se escucha en los corredores académicos, pero ¿a costa de qué?
Con grandes dificultades los docentes y estudiantes lograron establecer contacto en medio del confinamiento. Sin embargo, esto no impidió que se sobreviviera a tales condiciones, pero se cuestionó si era necesario seguir con una presencialidad absoluta o si, por el contrario, se debía aprovechar estos medios para innovar en materia didáctica y pedagógica. Como ir en contra de una realidad que era anticipada por jóvenes y niños, y que, por años, sin cuestionamiento, ya se veía como nueva tendencia global.
La imagen y el sonido recobraban a través de los medios, en este caso los digitales y virtuales, su esencia primaria de resolver problemas comunicativos, crear significación, discursos, narrativas innovadoras, contenidos, además de generar cultura, entretenimiento, información; recurriendo a los sentidos agudizados al extremo.
Hoy no podemos negar el poder innegable de la imagen y el sonido, estos conceptos manipulables y casi etéreos, se cruzan a la par con otros como el espacio, el tiempo, el movimiento, la animación; al igual que con criterios dentro de la imagen como el color, la luz y la tipografía. Todo esto enmarcado en un sistema donde prevalecen la forma semántica y estética, además del discurso narrativo. Sus funciones simbólico-comunicativas, de persuasión, organizativas y de información estimulan la generación historias y conceptos que atraen y despiertan un gran interés entre el espectador y el diseñador. Una estructura dual interactiva y lindando en el performance.
Un mundo de posibilidades se abre a los jóvenes de hoy a través de estos nuevos lenguajes visuales y sonoros, los cuales sobresalen en trabajos como la producción musical, la realización de video clips, marketing de eventos, el montaje de eventos y conciertos, el manejo de escenarios y público, fotografía, disc jockey, dirección artística, entre otras. Así de esta manera, sean bienvenidos a la nueva era audiovisual.
*Docente Universidad Católica de Pereira

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