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martes, marzo 5, 2024

El patrimonio en manos de los iconoclastas

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Augusto Mejía

Columnista

El sacerdote Juan Manuel Vargas Morales, filósofo del Seminario Mayor de Nuestra Señora del Rosario de Manizales y de la Universidad de la Santa Cruz de Roma; Magister en Historia de la UTP, catedrático universitario; miembro de la Academia de Historia de Risaralda y de la Sociedad Bolivariana de Santa Rosa de Cabal, una de las más activas del país; nos dice que lo que está aconteciendo en Colombia y en toda la tierra con el derribamiento de estatuas y otros símbolos patrimoniales, son un atentado contra la verdad y la memoria cultural de los pueblos. Comienza por decirnos que, inicialmente “Iconoclasta” se aplicó a los contextos meramente religiosos y que, según la RAE, el término hizo referencia a una corriente en el Siglo VIII que negaba el culto a las imágenes sagradas, las destruía y perseguía a quienes las veneraban; y que otra definición, alude a la situación que niega y rechaza la autoridad de maestros, normas y modelos. Para el historiador Axel Kaiser, como las estatuas violentadas hacen parte del patrimonio cultural mueble de la nación; los hechos y acciones de destrucción frente a éstas incurre en el delito en daño en bien ajeno y con circunstancias agravadas.

Sobre el derribamiento de la estatua de Sebastián de Belalcázar, recientemente en Cali, el Forista de Cali Viejo Carlos Felipe Arias Saavedra, frente a varios comentarios de tremenda ignorancia y resentimiento con un “discurso indigenista” sobre los que atacan y reniegan de la llegada de los Españoles hace 529 años a Amerindia, recuerda: 1) Que la mayoría de nuestros indígenas, usan nombres y apellidos españoles; 2)  los españoles nos trajeron el café, el azúcar, los cerdos, las reses, y las gallinas; el quesito y la leche; el algodón y el poliéster; el ladrillo, las tejas y las baldosas; las bestias, los caballos y las mulas; 3) El idioma y la escritura para comunicarnos. En resumen: A nuestros indígenas los queremos; son parte integral de Colombia; pero como ésta es una de las naciones más bellas pero pendejas de la tierra, continuamos dándonos fruta, los unos contra los otros y unos pocos indígenas con sus caciques en carros blindados y protegidos por todos los gobiernos, se han prestado para que unos pocos vándalos continúen destruyendo la Nación.

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