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jueves, febrero 29, 2024

El pacto histórico

Es tendencia

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Iván Tabares Marín

Columnista

Son solo cinco conceptos novedosos o poco conocidos los usados por esta columna desde 2019 cuando decidí discutir la definición del historiador israelí Yuval Noah Harari: el ser humano es un algoritmo.

El primero es sencillo y fue tomado del texto de Harari, Sapiens: de animales a dioses; es también el más importante desde el punto de vista político. Para crear un nuevo orden social, religioso o político, se requiere un mito. Un líder o una comunidad debe convencer a un gran número de personas de ese mito como si fuera real para que, en el transcurso de mucho tiempo, que puede ser de tres o cuatro siglos, aparezca un nuevo orden.

Por ejemplo, la religión y teocracia judías necesitaron varios siglos, a partir del año 450 antes de Cristo, para consolidar el mito del Dios único, Yahvé. Ese Dios único hizo una alianza o un “pacto histórico” con los patriarcas de Israel mediante el cual les daría las tierras de palestina a cambio de que lo adoraran. Como tierra era lo que necesitaban, eso les prometieron los sacerdotes creadores del mito.

El cristianismo también suscribió un pacto histórico con Dios. Esa alianza sucedió cuando Dios Mismo tomó la iniciativa de enviar a su Hijo Jesucristo a morir en una cruz para que nuestro pecado original y los otros fueran perdonados y pudiéramos ir al cielo. Los pobres y esclavos del Imperio Romano corrieron a aceptar el mito porque era una forma de elevar su estrato social y les daba la oportunidad de sentirse más importantes que los ciudadanos romanos. Entraron a conformar el “pueblo elegido” de Dios.

Cuando los sacerdotes dejaron de gobernar y fueron remplazados por los reyes o monarcas, el mito de Dios se mantuvo como la fuente de todo poder. Los reyes o la nobleza y los sacerdotes se apoyaron mutuamente para gobernar hasta la Edad Media.

Luego vino la democracia. Su mito, que tardó al menos tres siglos (XVII, XVIII y XIX) para ser aceptado por millones de europeos y norteamericanos, fue la persona humana con su voto en las elecciones. El poder ya no reside en Dios, sino en el ciudadano. La Ilustración creó el mito del que surgió el contrato social o pacto histórico y el nuevo orden de la sociedad burguesa, democrática y capitalista.

La democracia apenas comenzaba a ganar adeptos cuando apareció un tal Carlos Marx con su Manifiesto comunista en 1848. Como no pudo leer a Harari, propuso un mito, pero no para lograr acuerdos, sino para que una clase social, el proletariado, luchara contra otra, la burguesía. Eso no funcionó.

El error del Pacto Histórico es creer que ganando unas elecciones y reeligiendo a Gustavo Petro por cuatro períodos más se va a conseguir una nueva Colombia o el hombre nuevo que soñaban nazis y comunistas sin definir un nuevo mito en el que la mayoría de los ciudadanos estemos de acuerdo.

Discutiré los otros cuatro conceptos anunciados.

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