21 C
Pereira
martes, julio 23, 2024

EL OLVIDO ESTUVO LLENO DE MEMORIA

Es tendencia

- Advertisement -

Víctor Zuluaga Gómez

 

  Mario Benedetti inmortalizó, “El olvido está lleno de memoria”. Y lo hizo en una época en la cual la Historia que se ofrecía en los planteles educativos, a pesar de utilizar en gran medida la memoria, se encargaba de hacer visible los grandes errores cometidos por el hombre, que produjeron víctimas en cantidades alarmantes.

Baste con recordar lo que fue la expansión de los romanos, que arrasaron a muchos pueblos y sometieron a esclavitud a otros.

España, que despojó de sus terrenos a la población americana e introdujo a la población africana esclavizada. Y luego, los islámicos que llegaron a la península Ibérica y por siete siglos dominaron la mayor parte de los hispanos. 

Alemania que con el liderazgo de Hitler quiso borrar del mapa a todos los que no fuesen de la “raza superior aria”. Y luego las confrontaciones de la primera y segunda guerras mundiales.

Y para no ir tan lejos, en el caso de Colombia, el enfrentamiento entre liberales y conservadores que terminó, con un acuerdo en donde se alternarían en el poder.

Pues bien, en la medida que la Historia ha desaparecido como asignatura en los planes educativos de todos los niveles, todo indica que aquellos eventos en donde la guerra, la muerte son protagonistas, han pasado al olvido y no sirven para realizar, a partir de ellos, los análisis respectivos que nos permitan encontrar caminos que consoliden una sana convivencia.

La productividad, la ganancia, la acumulación, se han convertido en valores con una gran demanda, que finalmente siguen generando enfrentamientos y privilegiando conductas avasalladoras para lograr los fines propuestos, sin importar el daño al otro.

La guerra entre Rusia y Ucrania, en donde no se acepta que pueblos de Ucrania con una cultura rusa, puedan convivir con población de cultura europea. O en el caso de Israel y Palestina, en donde se busca desaparecer el uno al otro, lo que en el fondo nos muestra en la incapacidad humana para armonizar razón y emoción. Qué bueno fuera que se pusiera en práctica aquel planteamiento de Lacan cuando decía que el mayor acto de egoísmo es el de ser solidario, porque quien realiza este ejercicio, recibe como retribución unos grandes sentimientos de gratitud, que nos permite lograr una verdadera felicidad. 

Ojalá llegue el día en que en las aulas y en los hogares, volvamos a recordar la Historia, para no repetir holocaustos. 

 

Para estar informado

- Advertisement -
- Advertisement -

Te puede interesar

- Advertisement -