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jueves, febrero 22, 2024

El “nuevo Marx”

Es tendencia

UTOPIAS

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En esa heterogénea academia que conforman los estudiosos de la ciencias económicas, la reciente obra del francés Thomas Piketty ha causado tal grado de conmoción que algunos de sus integrantes no dudan en motejarlo como “el nuevo Marx”.
Sin embargo, las propuestas de esta nueva figura de la gran literatura económica no se dirigen a proponer una revolución sangrienta, sino a lograr que la comunidad económica entienda que las constantes crisis del sistema- tal como sucedió en 1929 o en el 2008 y tal como lo señaló Marx-, a la larga harán insostenible el capitalismo si se continúa permitiendo que la acumulación y concentración del capital sea indefinidamente superior a la tasa de crecimiento.
Uno de los remedios propuestos por Piketty se refiere a que el sistema requiere un nuevo tipo de redistribución, la cual no consistiría en trasferir el capital de los ricos a los pobres como parece que tratan de hacer en Venezuela, sino en aumentar el ingreso de los habitantes mediante un poderoso esfuerzo impositivo que parta de deducciones efectuadas de manera trasparente, eficaz y aceptada por todos para invertir en tres dominios específicos: la educación, la salud y un buen sistema de retiros.
Esto sucede ya en los países más ricos y mejor organizados como Alemania, Suecia o Dinamarca, donde el grado de imposición fiscal ronda el 40, el 50 o el 60% de los ingresos sin que por ello se marchiten sus economías, entre otras razones porque todo lo recaudado se gasta en esos mismos países. En cambio, en naciones atrasadas el grado de fiscalidad raras veces sube al 30% (en Colombia no llega al 15% y la evasión está por el 50%).
Según Piketty, en esos países desarrollados los sectores de la salud y la educación constituyen más del 20% del empleo y del PBI. Y el hecho de que exista financiamiento público no implica que todos los servicios sean prestados por el Estado. Allí empiezan a desarrollarse diversos tipos de entidades: nuevas organizaciones sociales- descentralizadas y participativas-, que a su vez implican la creación de nuevos modelos de gobernanza para reconformar el sector público. Todo lo cual, de llegar hasta nosotros, constituiría una verdadera revolución…sin guerrillas, secuestros, extorsiones, o “falsos positivos”.

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