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lunes, febrero 26, 2024

El legado de la tradición judeo-cristiana

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Augusto Mejía
Columnista

La inmensa mayoría de los pueblos de la tierra han considerado que no estamos aquí, por generación espontánea; sino qué por la intervención de un Ser superior, o gran Creador, o gran Arquitecto, que cansado o aburrido de estar solo- por decirlo en forma poética- decidió ponernos en marcha, a través de la evolución, desde lo más simple hasta lo más complejo y después de milenios, en una de las ramas de los homínidos, surgió la razón o entendimiento, o capacidad de comprensión, diferenciándose del resto de los animales. En el mítico Paraíso Terrenal, cuando el ser Supremo le impuso a la primera pareja-Adán y Eva la prohibición de comer del fruto del árbol prohibido y los expulso por haberle desobedecido; al colocar unos ángeles guardianes para impedirle su regreso; significo según el Psicoanalista de la Sociedad contemporánea, Erick Fron, la imposibilidad de permanecer en el estado indiferenciado de la naturaleza, se apropiaran de la razón o el conocimiento para que aprendieran a distinguir entre el bien y el mal ; lo prohibido y lo permitido.

El legado de la tradición Judeo- Cristiana, se consolido con el nacimiento de Jesús, en la Virgen María, la fusión del antiguo con el Nuevo Testamento, y el cumplimiento de las profecías; en donde el concepto metafísico de Dios-por su totalidad inalcansable, apenas intuible-se materializo, para darle realce a la mujer, la morigeradora del género humano, de cuyo vientre todos nacemos. El profesor Español en la Universidad Sergio Arboleda de Bogotá, Posgraduado en Constitución Española y Unión Europea y Doctorado en Historia, Agustín Andrés Irazola, en su artículo del Tiempo de Diciembre-2020: ¨Lo que el Cristianismo le aporto a nuestra civilización¨; en la decadente Sociedad Romana que imperaba cuando Jesús nació, Augusto, era el emperador del Imperio Romano, que gobernaba hasta en Judea; sociedad politeísta. Afirma Irazola, que las desigualdades sociales eran pavorosas y la población esclava ascendía a un 40%. De una población de 1´200 mil personas, unos 600 mil vivían de los repartos de víveres del Estado.

Frente a los enfermos, no había comunidad que los socorriese; porque el cosmopolitismo del Imperio había convertido a los próximos, en extraños. El cristianismo en un principio fue una Religión ilícita; ser cristiano era una opción arriesgada, que le podía costar la vida. Y basados en el principio del Amor de Jesús, los cristianos crearon los primeros hospitales y atendían a todos sin distinción y gratuitamente; y muchos de los enfermos, que eran politeístas, terminaron convirtiéndose al cristianismo; porque la inmortalidad de los dioses, interesados sólo en sí mismos, apenas les ofrecía consuelo. Continuará.

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