Iván Tabares Marín
El profesor emérito de la Universidad Nacional Eduardo Pizarro Leongómez acaba de lanzar un estupendo ensayo titulado El fracaso de la paz total. Para ambientar este comentario recordemos que el autor es hermano de dos guerrilleros, uno de los cuales, Carlos, era el comandante del M-19 cuando esa guerrilla firmó el Pacto Político por la Paz y la Democracia con el Gobierno de Virgilio Barco en noviembre de 1989, cuatro años después de la toma del Palacio de Justicia. Carlos Pizarro era el padre de dos congresistas del Pacto Histórico, María José Pizarro Rodríguez y María del Mar Pizarro García. Carlos fue asesinado en 1990.
En esta primera entrega sobre el libro voy a señalar algunos elementos históricos que seguramente muchos jóvenes ignoran y algunos mayores hemos olvidado. “Fidel Castro cuestionó los métodos inhumanos de la guerrilla colombiana como el secuestro”. Para el Che Guevara “la eclosión de un foco insurgente solo era viable bajo un gobierno dictatorial”.
“El exdirigente de las FARC, Yesid Arteta, en el primer tomo de sus memorias planteaba dos consecuencias negativas adicionales de la guerra prolongada. Por un lado, el impacto adverso que tuvo para el campo revolucionario la vinculación con el tráfico de drogas y la práctica del secuestro generalizado”. Esa fuente de financiación llevó “a una derivación criminal”. Por otro lado, el distanciamiento de las guerrillas “las condujo a una severa pérdida de comprensión sobre las dinámicas que vivía el país”.
Otro aspecto interesante de la primera parte del libro es la comparación de lo sucedido en Colombia con relación a las guerrillas otros países. Por ejemplo, los acuerdos de paz en otros países se realizaron en bloque, no por grupos armados como aquí. “¿Fue un error nuestro?” se pregunta el profesor Pizarro.
También vale resaltar el anacronismo de las guerrillas. Por ejemplo, “el primer tránsito de las armas a la política tuvo lugar Venezuela hacia el año 1969”, mientras en Colombia nacía el M-19 en 1970, y las FARC, el ELN y el EPL habían surgido a mediados de los sesenta, precisamente cuando el marxismo entraba en crisis por los desastres del estalinismo y el maoísmo; la ideología comunista evolucionaba hacia la hegemonía cultural, la teoría crítica de la Escuela de Fráncfort y a la izquierda posmoderna. Este aspecto ideológico no es presentado por el libro.
La terquedad e ignorancia de las guerrillas colombianas quedaron manifiestas al desconocer el llamado de un grupo de intelectuales de izquierda para que siguieran en 1992 el ejemplo del M – 19 y negociaran la entrega de sus armas. Encabezaban esa invitación Antonio Caballero Calderón y Gabriel García Márquez: “Estamos en contra de esa forma de lucha en el momento actual. Creemos (…) que ha generado toda clase de extremismos, como el recrudecimiento de la reacción, el vandalismo paramilitar, la inclemencia de la delincuencia común y los excesos de sectores de la fuerza pública. No creemos que ustedes expresen una voluntad popular libre”. (Las Farc obtuvieron 50.000 votos después del Acuerdo de paz en 2016).
