Por: María Irma Noreña
¿Ustedes creen que la hija de un arriero y una campesina puede ser senadora?
Cerca de 90 mil ciudadanos del Eje Cafetero respondieron que sí.
Y quiero empezar estas palabras con gratitud profunda. Gratitud a Dios, que ha guiado cada paso de mi vida, y gratitud a cada persona que creyó que una mujer nacida en esta tierra, formada en el trabajo y en la fe, podía llegar al Senado para servir.
Porque esta historia no es solo mía.
Es la historia de miles de familias del Eje Cafetero que saben lo que significa madrugar, trabajar duro y nunca rendirse. Es la historia de quienes han levantado sus hogares, sus negocios y sus comunidades con esfuerzo, con dignidad y con esperanza.
Yo conozco esa vida.
He madrugado, he trabajado, he emprendido, he construido empresa y también he servido desde lo público. Y en cada paso he aprendido algo que hoy llevo conmigo al Congreso de la República: que lo más valioso que podemos hacer con nuestras vidas es servir a los demás.
Por eso hoy quiero decirlo con el corazón lleno de emoción: el Eje Cafetero tiene una senadora que lo va a cuidar.
Voy a cuidar a nuestras familias, que merecen más oportunidades y más tranquilidad.
Voy a cuidar a nuestros emprendedores y empresarios, que todos los días generan empleo y progreso para la región.
Voy a cuidar a nuestros jóvenes, que sueñan con construir su futuro aquí, en la tierra que aman.
Y también voy a cuidar a quienes hacen parte de nuestras familias de una manera muy especial: nuestros peluditos.
He escuchado a muchas familias que sufren porque no pueden pagar una atención veterinaria cuando sus mascotas lo necesitan. Por eso trabajaré para que cada ciudad principal de Colombia tenga hospitales públicos veterinarios, porque cuidar también significa proteger aquello que amamos.
Este momento también tiene un significado muy especial para las mujeres.
A mí también me dijeron muchas veces que no lo iba a lograr. Que estos espacios no eran para mujeres. Y hoy quiero decirle a cada niña, a cada joven y a cada mujer que tiene un sueño: no le crean a quienes les dicen que no pueden.
Crean en lo que ustedes son capaces de hacer.
Porque cuando una mujer avanza, abre camino para muchas más.
Hoy quiero agradecer a mi familia, a mi equipo, a cada líder comunitario, a cada empresario, a cada madre que me abrió la puerta de su casa, a cada joven que caminó conmigo en esta campaña y a cada ciudadano que decidió creer.
Gracias por recordarme algo muy profundo: que el Eje Cafetero es una tierra que no se rinde.
Hoy comienza una nueva etapa de trabajo, de servicio y de compromiso con nuestra región y con Colombia.
Porque ustedes confiaron en mí.
Y yo voy a honrar esa confianza todos los días.
Con humildad, con amor por esta tierra y con la convicción de que el Eje Cafetero merece una senadora que lo cuide.

Estamos seguros señora Noreña que los Pereiranos vamos a tener en usted usted a una digna defensora del patrimonio del Departamento, así como cuido celosamente como si fuera propio del patrimonio de Aguas y Aguas.