21 C
Pereira
martes, julio 23, 2024

El Cristo de la pared

Es tendencia

- Advertisement -

En días pasados la Corte Constitucional de Colombia integrada por 9 Magistrados nombrados por el Senado de la República para períodos individuales de ocho años, de ternas enviadas
que le presente el presidente de la República, la Corte Suprema de Justicia y el Consejo de Estado, decidieron de manera no deliberativa por ley, sino por cuestiones de remodelación del recinto donde se reúnen, pintura más concretamente, quitar, y de manera definitiva, la imagen del Santo Cristo, que “presidía” de manera solemne, justo encima de quien hace de Presidente de la Corte, el icónico símbolo de fe de todo un país que espera justicia y equidad en las decisiones más delicadas y “engorrosas” de los ciudadanos.
En efecto, lo que no deciden en el Congreso de la República, o en cualquier institución familiar, económica, cultural, deportiva, etc., la omnisciente y poderosa Corte puede dictar sentencia, más allá de cualquier disposición post-declaratoria que se vuelva a presentar, tales son los casos del aborto hasta la semana 24, la libre posesión mínima de la dosis personal y su consumo en parques públicos o el matrimonio civil igualitario de personas del mismo sexo, la eutanasia y muchos más, que una vez declarados en sentencia, se convierten en normas de obligatorio cumplimiento, sin espacio a la contradicción u objeción de conciencia
de quienes no quieran cumplirlos por razones o culturales o religiosas.
Como Católicos más que mirar con “nostalgia” que ya el Cristo no estará, es otro el
argumento que nos debe sorprender, y este es, que en la sociedad jurídica se genera una “especie de jerarquía”, en la cual la Corte Constitucional, que entre otras cosas, bajo ese Cristo tuvo su primera sesión en 1994, y que ha sido objeto de álgidos debates por parte natural de muchos contradictores, llámese ateos, gnósticos, protestantes u indiferentes que lo quisieron siempre ver por fuera de esa sala, no se presenta de manera muchas veces clara y diáfana la disposición que han tomado.
En la Corte Constitucional igualmente se mueven intereses políticos, ideológicos, culturales y hasta “mañosos” en sus sentencias. El telón de fondo que imprime el Cristo de la pared de la “afamada” Corte Constitucional, es precisamente el de la seguridad y la certeza de que bajo la mirada de un hombre-Dios que le enseñó a la humanidad verdaderos valores universales como el amor y la entrega por los demás, especialmente por los más desvalidos y pobres a los cuales nadie les hacía justicia, la Corte en un arrebato y aprovechando la coyuntura de una “retocadita de pintura” a la magnificente sala, lo hayan hecho descolgar y llevar no sabemos dónde, como han llevado muchas decisiones que no corresponden de manera totalmente justa a las partes interesadas.

Para estar informado

- Advertisement -
- Advertisement -

Te puede interesar

- Advertisement -