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sábado, marzo 2, 2024

EL ABISMO ENTRE LA IMPOSICIÓN Y EL DIÁLOGO

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Con frecuencia encontramos en las redes, alusión al tipo de educación de épocas anteriores, en donde se hace habla de la correa, la chancleta y a otro tipo de artefactos que los padres utilizaban para castigar a los hijos. Se concluye, que lo deseable es el castigo físico, para formar buenos ciudadanos.

Hace ya algunos años cuando asistía a una conferencia de una psiquiatra, decía que cuando se realizan castigos corporales, quien los sufre puede construir una imagen de su cuerpo como algo que se puede lesionar, destruir. Seguramente es la herencia de aquellas épocas en las cuales era normal oír: “Tres son los enemigos del hombre: el demonio, el mundo y la carne”. Y cuando decimos carne, nos referimos al cuerpo.

Nos dice Morin, el filósofo que lo peor que podemos hacer es imponer nuestros puntos de vista. Incluso habla sobre la importancia de enseñar la cortesía, pero “se equivocan imponiéndola como coacción social”, nos dice.

Olvidan aquellos que reivindican el castigo físico, que, producto de una educación basada en la represión, en el miedo, es la que nos conduce a ser impositivos, a ignorar el diálogo, a desconocer y respetar las diferencias, que entre otras cosas, en materia política, lo vemos con frecuencia. Dice Morin, al respecto:

“Cercana o lejana, reconocer al otro a la vez como parecido a uno y diferente de uno: parecido a uno por su humanidad, diferente de uno por su singularidad personal o cultural. El reconocimiento de la calidad humana del otro es una precondición indispensable para toda comprensión. Esta cualidad es indispensable en la vida cotidiana donde ella se manifiesta, en el nivel más elemental, por la cortesía”. 

Desafortunadamente, quienes defienden este tipo de política inclusiva, son considerados como faltos de carácter, porque de ninguna manera quieren imponer sus puntos de vista, sino buscan consensos. De allí expresiones como “mano firme”. Pero bueno reconocer también que el doctor Uribe aceptó entablar diálogo con el presidente Petro, cosa que veíamos imposible. Y lo mismo podríamos decir del presidente Petro, que se ha caracterizado por expresiones impositivas y que sus puntos de vista deben ser acatados sin que medie ningún tipo de diálogo con quienes tienen puntos de vista diferentes.

Esperemos que los ministros entiendan también que expresiones salidas de tono para ciertos sectores de la oposición, constituyen barreras para el diálogo.

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