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miércoles, abril 17, 2024

Dos libros y nuestro presente pasado.

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Acabo de concluir la lectura, casi en simultánea, de dos libros, ambos recientes. Uno de narrativa, “Teorías Cínicas” de Helen Pluckrose y James Lindsay, y el otro, una novela, Maniac, de Benjamín Labatut.

El primero es un libro que cuenta “Cómo el activismo académico hizo que todo girara en torno a la raza, el género y la identidad… y por qué esto nos perjudica a todos”. Y el segundo, es una espectacular novela inspirada en la vida del genio John Von Neumann, genio que, según el escritor Labatut, en la triada Einstein, Turing y Neumann, era “el espíritu santo”; mientras el primero, Einstein, era “el padre” y el segundo, Turing, “el hijo».

“Teorías Cínicas” habla de posmodernismo y de la deconstrucción que han emprendido de casi todo lo que conocemos y de cómo, múltiples académicos e intelectuales “progresistas”,  han logrado convencer a millones de personas en el mundo que casi todo es construcción patriarcal blanca dominante… incluidas la ciencia, el conocimiento y la biología que determina nuestros sexos.

Maniac es, como dijimos una novela y está inspirada en la vida del genio John Von Neumann. Más allá de la novela, genial, por demás; al final del libro el autor incluye un prólogo (Sí, un prólogo al final del libro). Un prólogo muy inquietante que habla de un par de hitos en el avance de la Inteligencia Artificial -IA-, cuyo padre es precisamente Von Neumann. En este prólogo se narra con detalle y en una absorbente prosa, el momento en que quizás supimos lo que implicaba la apertura de esa Caja de Pandora que es la IA: El momento en que la IA venció al mejor ser humano en el juego de Go. 

Muchos libros hablan de este hito, pero en este prólogo de la novela de Labatut, el tema se desarrolla de manera más íntima… y por ende, más asustadora.

¿Por qué hablar de estos dos libros? Porque esos libros perfectamente pueden describir lo que va dominando las conversaciones de los países como Colombia, y lo que domina las conversaciones de países desarrollados. Unos tratando de reescribir y revisar la historia, criticándolo todo, destruyéndolo todo, dejando todo en cuestionamiento y no reconociendo ningún avance en la humanidad… y el otro, que habla de lo que son los desafíos de la especia humana. Y estos desafíos no se refieren al futuro, se refieren al presente (En 2016 se logró el hito de la IA que venció en Go).

¿En qué conversación deberíamos estar, en cuál participar? Es evidente que desde que Gustavo Petro llegó al poder, nos vimos prácticamente arrastrados a la conversación posmodernista, la que no aporta nada… la que no nos garantiza ningún futuro… es más, la conversación que desconoce que precisamente las personas más desfavorecidas, si no nos ponemos las pilas entre todos, serán las más amenazadas por los desarrollos y avances tecnológicos. 

¿De qué sirve el revisionismo permanente? De absolutamente nada. Algunos dirán que es justicia, pero no sabemos de qué ni siquiera. 

Tristemente, mientras aquí sigamos enfangados en discusiones estériles, la humanidad como especie sigue avanzando y lo seguirá haciendo. Mientras aquí sigamos mirando hacia el pasado, tenemos la garantía absoluta de que no podremos aspirar más a que seguir siendo tercer mundo, ya ni siquiera a podemos esperar seguir siendo un país “en vía de desarrollo”.

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